Category Archives: Colonialismo

Los caminos de la integración (comunicacional) de Puerto Rico

Por: Vanesa Baerga

Publicado en Otramérica y Claridad.

Los desafíos de la condición colonial actual de Puerto Rico y su impacto en los medios de comunicación fueron abordados en el I Congreso Internacional Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur llevado a cabo en la sede del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación en América Latina (CIESPAL) en Quito, Ecuador.

Foto: Cortesía CIESPAL
Foto: Cortesía CIESPAL

A los integrantes del panel titulado “Comunicación e Integración entre los Pueblos Latinoamericanos” se les preguntó cómo puede Puerto Rico, a pesar de su condición colonial con Estados Unidos, incorporarse a las iniciativas integradoras de la región. Ámbar García, integrante del equipo editorial de ALBA TV, proyecto de articulación comunicacional de los movimientos sociales de América Latina, expresó que “ha habido intentos simbólicos y diplomáticos de potenciar los mecanismos de integración regional comenzando por CELAC, en reconocer a Puerto Rico como parte de la región, y en comenzar a generar condiciones de discusión y tener, incluso en la opinión pública, el tema de la identidad de Puerto Rico. Hemos venido trabajando fuertemente el tema de la criminalización de la organización social en Puerto Rico siguiendo esa agenda, pero además, en las propuestas que se han venido generando en materia política de acumulación de fuerza electoral en Puerto Rico y profundizar el tema de la identidad caribeña, a la luz de la situación surgida con Óscar López Rivera. ¿Qué cómo lo hacemos? Lo hacemos asumiendo los factores de la agenda informativa de integración del continente, en cuanto a la identidad de Puerto Rico y los movimientos insurgentes que se han venido trabajando en tema de independencia”.
Mientras que Juan Carlos Díaz, periodista cubano representando a la agencia cubana de noticias Prensa Latina expresó que “para Cuba, sin duda, constituye un asunto también de principios. Ya lo decían que Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas. Y eso, para nosotros, mantiene una vigencia permanente. En ese sentido, como agencia de prensa, el tema de la descolonización (de Puerto Rico) constituye una prioridad informativa”.

Luis Britto en el Encuentro Sur, CIESPAL (Quito, Ecuador) julio 2015
Luis Britto en el Encuentro Sur, CIESPAL (Quito, Ecuador) julio 2015

Para el abogado, historiador y escritor venezolano Luis Britto García, a veces la forma cómo llega la información al resto de América Latina es precaria y difícil. “Allá (en Puerto Rico) el sistema comunicacional debe ser fundamentalmente privado y muy influido por los grandes monopolios de la comunicación. Me imagino que habrá pequeñas emisoras populares con un alcance limitado pero que expresan el sentimiento del pueblo de Puerto Rico. A través de esas redes mediáticas comunitarias, a veces, alternativas, se mantiene el sentimiento de nacionalidad, de latinoamericanidad y caribeñidad. Además, se hace circular informaciones verídicas sobre el resto del continente. Verdaderamente es una tarea difícil, pero bueno, nada es fácil”.
Para Britto García, Premio Casa de las Américas en 1970 y Premio Nacional de Literatura de 1980, otra forma de integración regional es a través de la literatura. Entre los autores puertorriqueños que destaca figuran Edgardo Rodríguez Juliá, Luis Rafael Sánchez y Ana Lydia Vega. “Yo he seguido muchos escritores de Puerto Rico que me parecen extraordinarios. Son extraordinarios y al mantener ellos vivos el idioma y la creatividad, la invención del idioma, mantienen vivo el sentimiento de la nacionalidad de Puerto Rico y de su pertenencia a la región de América Latina y el Caribe. Eso es ya una forma de mantener la integración del pensamiento que es la fundamental”.
La CIESPAL celebrará otro Congreso académico, esta vez sobre Descolonización, Comunicación y Buen Vivir este próximo septiembre. Además, se espera que haya una continuación del Congreso Internacional Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur el próximo verano. Ambos espacios son ideales para exponer a una audiencia de investigadores de la comunicación los desafíos comunicacionales particulares a los que se enfrenta Puerto Rico.

Marco teórico del imperialismo mediático en América Latina

6a00d8341bfb1653ef017744c7c408970d-550wi*A continuación la investigación sobre el imperialismo mediático en América Latina que presenté en el Congreso Internacional sobre Comunicación e Integración Latinoamericana del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) el 23 de julio de 2015 en Quito, Ecuador.

Temática: Conformación de la agenda temática

Eje temático: Medios de comunicación, agenda temática y control

Resúmenes

Título: Marco teórico del imperialismo mediático en América Latina

Palabras claves: conglomerados, hegemonía, neutralidad, ideología, periferia

Según algunos críticos de medios de comunicación uno de los grandes triunfos de la ideología neoliberal ha sido convencer a la audiencia de que los conglomerados de medios de comunicación privados son ideológicamente neutrales y que la concentración de dueños de medios en unas pocas manos privadas es algo natural, inevitable y hasta beneficioso. La libertad de expresión se ha asociado a la industria de medios privados, pero ¿y si todos estos medios privados parten de una misma ideología y unos intereses corporativos similares? A través de la historia de los medios de comunicación en América Latina se ha observado un patrón de dependencia en el contenido que mayormente se presenta a esta audiencia, el mismo proviene o se refleja en los valores de la sociedad estadounidense como el individualismo y el consumismo. América Latina ha jugado un papel periférico en relación con Estados Unidos, no sólo en la política sino también en los medios de comunicación. Para este escrito y presentación se aplicarán varias teorías sobre medios de comunicación como imperialismo mediático, imperialismo cultural, el modelo de dependencia en los medios de comunicación, el modelo de centro-periferia, teoría poscolonial, entre otros.

ENGLISH

Title: Media imperialism in Latin America and its theoretical framework

Key words: conglomerates, hegemony, neutrality, ideology, periphery

According to some mass media critics one of the great triumphs of the neoliberal ideology has been convincing the audience that private mass media conglomerates are ideologically neutral and that the concentration of mass media owners in just a few private hands is something natural, unavoidable, and even beneficial. Free speech has been associated to the private mass media industry, but what if all these private media firms depart from the same ideology and from similar corporate interests? Throughout mass media history in Latin America it has been observed a dependence pattern on the content that is mostly presented to this audience, usually originating or reflecting on US society values such as individualism and consumerism. Latin America has played a peripheral role in relation to the US, not only in politics but also in mass media. For this paper and presentation various mass media theories will be applied, such as media imperialism, cultural imperialism, the dependency model in mass media, center-periphery model, postcolonial theory, etc.

PORTUGUêS

Título: Quadro teórico do imperialismo da mídia na América Latina

Palavras chaves: conglomerados, hegemonía, neutralidade, ideología, periferia

Segundo alguns críticos de meios de comunicação, um dos grandes triunfos da ideología neoliberal tem sido convencer a audiência de que os conglomerados de meios de comunicação privados são ideológicamente neutros e que a concentração de donos de meios em umas poucas mãos privadas é algo natural, inevitável é até beneficiente. A liberdade de expressão tem se associado a indústria de meios privados, más; se todos esses meios privados partem de uma mesma ideología e uns interesses corporativos parecidos? Através da historia dos meios de comunicação na América Latina, se tem observado um patrão de dependência no conteúdo que maiormente se apresenta a essa audiencia, o mesmo provém ou se refleita nos valores da sociedade nos Estatos Unidos como o individualismo e o consumismo. A América Latina tem jogado um papel periférico em relação aos Estados Unidos, não somente na política, más também nos meios de comunicação. Para essa apresentação, se aplicarão varias teorías sobre meios de comunicação como o imperialismo mediático, imperialismo cultural, o modelo de dependência nos meios de comunicação, o modelo de centro-periferia, teoría pós colonial, entre outros.

Marco teórico del imperialismo mediático en América Latina

Este escrito interpreta la relación entre los medios de comunicación privados y los contra-hegemónicos en América Latina en cuanto a la promoción del imperialismo mediático y la oposición a éste. El imperialismo mediático es el concepto utilizado para describir, de manera general, los procesos por los cuales los medios de comunicación modernos han operado para crear, mantener y ampliar los sistemas de dominación y dependencia a escala mundial. El concepto de imperialismo mediático ha sido definido por el académico británico J. Oliver Boyd-Barrett como “el proceso por el cual la posesión, estructura, distribución o el contenido de los medios de comunicación en cualquier país son considerados aislados o conjuntamente sujetos a presiones externas sustanciales de los intereses de los medios de cualquier otro país o países, sin reciprocidad proporcional de influencia por el país tan afectado”. Los dueños de los medios de comunicación que consume la audiencia latinoamericana se han concentrado entre los sectores más ricos y conservadores de la sociedad.

Jorge Botero, ex director de información de Telesur, ha argumentado que “hay que ponerle fin a la unipolaridad del mundo, todo el mundo mirando hacia el norte, en un acto de veneración que raya en la servidumbre. Para nosotros, hay muchos horizontes distintos a los que se ven desde Washington y es por eso que el lema de nuestro canal es Nuestro Norte es el Sur“.

1.1 El imperialismo mediático como teoría

El concepto de imperialismo mediático está estrechamente relacionado al concepto de imperialismo cultural. Ambas formas de imperialismo se han teorizado como intentos de dominar, invadir o subvertir el “espacio cultural” de los demás. Ambos conceptos sugieren un grado de coerción entre el dominante y el elemento dominado, y se utilizan generalmente para referirse a la transmisión de valores occidentales a un público no occidental, especialmente valores como el individualismo, el laicismo y el consumismo. El imperialismo mediático es una mediación compleja de la experiencia cultural, se trata de una ideología dominante que está destinada a ser transmitida; no es simplemente un conjunto de imágenes que se publican en los medios.

La teoría de la dependencia también se relaciona con el concepto de imperialismo mediático, ya que enfatiza cómo los países que fueron colonizados por occidente todavía dependen de sus antiguas metrópolis. El profesor John Tomlinson sostiene que probablemente la esencia del concepto de imperialismo mediático está en la naturaleza integrada y sistemática del capitalismo moderno. Las corporaciones multinacionales y transnacionales tienen una importancia fundamental en este enfoque, ya que representan el elemento más importante en el capitalismo global. Éstas tienen un enorme poder económico (en muchos casos un poder superior a naciones-estado), y están interesadas en comercializar mercados, recursos naturales y mano de obra. Por esta razón, dice Tomlinson, han llegado a representar el punto culminante del desarrollo capitalista y el determinante primordial de las economías del Tercer Mundo. El crítico estadounidense Herbert Schiller ha argumentado que las corporaciones mediáticas multinacionales están enfocadas en crear una infraestructura que responda a la ideología dominante, y promueva, proteja y extienda el sistema capitalista.

La teoría del imperialismo mediático divide el mundo entre países centrales, esto es los más desarrollados en términos de capital y las demás características asociadas al dominio del capital, y países periféricos, los cuales, o dependen de los más desarrollados, o quieren alinear sus valores a los de los países centrales.

Esto se puede confirmar en el caso de América Latina. Las élites de los países en desarrollo suelen tener fuertes lazos con los países centrales y más desarrollados, y en su mayoría están ideológicamente alineadas con ellos. En el caso específico de América Latina, la ciudad de Miami es un centro importante para los medios de comunicación que estén dirigidos a una audiencia latinoamericana. Fred Fejes ha manifestado que “los países en desarrollo son vistos como países que están polarizados entre el sector urbano, cuyos intereses muchas veces están vinculados a los países desarrollados, y el sector rural, donde existe una relación de explotación respecto al sector urbano.” Por lo tanto, se pueden ver varias etapas de la relación centro-periferia que se extiende desde Estados Unidos a través de Miami, a las élites de las ciudades de América Latina, y de allí hacia el campo.

Esta estructura afecta la relaciones de los medios de comunicación con su audiencia. Carlos Marx afirmó que “las ideas no existen en un medio etéreo, sino que siempre están condicionadas por factores sociales e históricos.” Del mismo modo, Noam Chomsky ha señalado que “las iniciativas neoliberales de los últimos treinta años se han diseñado para restringir [el espacio público de participación], dejando la toma de decisiones básicas en las manos de tiranías privadas y esencialmente insensatas, que están vinculadas estrechamente entre sí y con algunos estados con mucho poder”.

A lo largo de la historia de los medios de comunicación en América Latina ha habido un patrón marcado de dependencia, principalmente hacia Estados Unidos. América Latina ha asumido un rol secundario no solamente en la política, sino también en el desarrollo de los medios de comunicación. La producción de los medios de comunicación se origina y produce en un país (región central), mientras que su distribución va a todas partes (países centrales y periféricos); de esta forma es como el “Norte” se relaciona con el “Sur” en términos de medios de comunicación la mayoría de las veces. En este caso, el contenido se produce principalmente en los Estados Unidos, y su destino, entre otras regiones, es América Latina. De este modo, el país o región central que origina y produce el contenido parte de una ideología dominante, la cual después se transmite a los países periféricos mediante la distribución de dicho contenido. Esto podría parecer transparente e inofensivo para la audiencia, pero no lo es.

El modelo de dependencia mediática presenta varias formas de dependencia en el flujo de la comunicación desde los países más desarrollados a los menos desarrollados. Este patrón global del contenido mediático ha sido explicado por el sociólogo noruego Johan Galtung en términos de un modelo de “centro-periferia”, en el que las naciones del mundo se pueden clasificar como centrales y dominantes, o periféricas y dependientes, con un flujo predominante de la primera hacia la segunda. Los países “centrales” generan más noticias y contenido mediático, los cuales son distribuidos a países periféricos o en desarrollo.

América Latina ha tenido un papel periférico hacia Estados Unidos, en términos económicos, políticos y culturales. Sin embargo, los gobiernos de izquierda de las últimas décadas en la región han intentado revertir esa tendencia y reorganizar los flujos de medios de comunicación. Este intento ha incluido la creación de medios de comunicación nacionales y regionales, como Telesur, que ofrece una perspectiva regional y no corporativa en su contenido. Para ello, ha tenido que enfrentar a los conglomerados mediáticos capitalistas en la región, que siguen difundiendo los contenidos alineados con la clase dominante.

Al exportar los valores occidentales a otras sociedades, sobre todo a las sociedades periféricas, los conglomerados mediáticos capitalistas en las regiones del sur han transportado la ideología consumista del capitalismo. Por ejemplo, presentan modos de vida y de consumo a seguir que no guardan relación con el diario vivir ni los recursos disponibles en estas sociedades, entre otros. Las regiones o países centrales han introducido sus valores occidentales a la audiencia de las regiones periféricas, quienes se espera que adopten estos valores como si fueran una solución a los problemas sociales que ellos enfrentan. Esta ideología ha sido adoptada como propia por audiencias receptivas, en un intento para homogeneizar las ideas y los valores del mundo occidental desarrollado como la verdad única.

De acuerdo a la tesis del imperialismo mediático, estos son los cuatro efectos de la globalización en los medios de comunicación:

– Los medios de comunicación globales promueven relaciones de dependencia en lugar de crecimiento económico

– El desequilibrio en el flujo de contenidos de los medios para masas debilita la autonomía cultural u obstaculiza su desarrollo

– La relación desigual en el flujo de noticias aumenta el relativo poder global de los países grandes y ricos que producen las noticias y el contenido en los medios, y también dificulta el crecimiento de una identidad nacional y una imagen de sí mismo adecuada

– Los flujos de los medios de comunicación globales dan lugar a un estado de homogeneización o sincronización cultural, lo cual desemboca en unas formas culturales dominantes, que no tienen ninguna conexión específica con la experiencia real de la mayoría de la gente

El imperialismo mediático también incide en la práctica del periodismo. El periodismo es un elemento superestructural que representa y defiende los intereses del sistema socioeconómico de donde emerge, dice Hernán Uribe, periodista chileno y ex presidente de la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas (CIAP). Los medios surgen en diversas situaciones sociales, políticas y culturales, que los hace subjetivos hacia el entorno del que surgen. Debido a esto, existe la suposición de que los medios de comunicación están sesgados según la ideología en la cual se crearon. Pero el quehacer de informar de los medios de comunicación no es una ciencia exacta, sino el producto de la subjetividad. Hasta un titular de portada o de una noticia, las fotos elegidas y editadas para representar un acontecimiento, el énfasis que se le da a algún punto en particular de la noticia, muestran la ideología particular del medio y de la cultura socioeconómica que lo produjo. La periodista de The Washington Post, Sharon Waxman, sostiene que todas las organizaciones de noticias son un producto de la cultura socioeconómica en la que fueron concebidas. Ella explica que “las cadenas de noticias con sede en Estados Unidos, por ejemplo, suponen tácitamente que el Estado de Israel tiene derecho a existir y que Osama bin Laden es malvado; en el mundo árabe eso es visto como sesgado.” Esta relatividad existe en todos los medios de comunicación, pero la dominación en los flujos de comunicación por parte de occidente permite que este punto de vista particular se proyecte como si fuera un punto de vista universal. De esta forma, esta perspectiva se convierte en una perspectiva “global-local,” en lugar de una perspectiva más, entre muchas otras. Esta afirmación es lo que podemos denominar como la hegemonía de los medios de comunicación. Entonces, se puede articular el concepto de que los medios de comunicación que sean disidentes de la perspectiva particular que se proyecte o que estén contra la hegemonía mediática de occidente, son “contra-hegemónicos”. Algunos ejemplos de esto, además de Telesur, son Russia Today, HispanTV, AlJazeera, entre otros.

1.2 La americanización / occidentalización de los medios de comunicación

La teoría del imperialismo mediático está basada en un relato de acontecimientos históricos. Después de la Segunda Guerra Mundial, los medios de comunicación fluyeron del Occidente desarrollado o capitalista hacia los países menos desarrollados, como herramienta para combatir el modelo alternativo de modernización basado en el socialismo, la planificación y el control del gobierno. Con esto, se intentaba plasmar un modelo de vida exitoso y próspero, y a las instituciones de la democracia liberal como superiores y menos restrictivas.

El mundo, especialmente los países de la periferia, y en nuestro caso América Latina, se ha visto desde entonces inundado de contenido mediático estadounidense, el cual ha mostrado a la mayoría del mundo el estilo de vida norteamericano. Esta forma de vida ha sido presentada como un modelo a seguir y un ideal de modernización en las sociedades aparentemente más tradicionales o no occidentales. El modelo de los medios de comunicación occidentales se ha presentado a las sociedades en desarrollo como modelo de una supuesta libertad de expresión, de modernidad y de progreso económico y cultural.

Carmona ha argumentado que la gran industria de los medios de comunicación “lava el cerebro” de nuestros conciudadanos latinoamericanos haciéndoles creer que viven en el mejor de los mundos posibles, en una realidad que no acepta cambios, con una democracia electoral representativa, que es lo mismo que la libertad de mercado; de una supuesta libertad política y una libertad de información mítica. La teoría cultural crítica señala que:

– La cultura de masas es una degradación en la sociedad capitalista

– La cultura de masas está diseñada para producir una falsa conciencia

– La mercantilización es el proceso primordial

– La cultura de masas encarna una ideología hegemónica

– La ideología puede ser decodificada diferencialmente e incluso revertida

– La cultura popular se puede distinguir de la cultura de masas

Ariel Dorfman y Armand Mattelart analizaron en 1971, mientras vivían en Chile durante el gobierno socialista de Salvador Allende, el contenido político y social de los cómics del Pato Donald. Ellos se dieron cuenta de la disparidad entre la realidad que vivían en Chile y los valores que el Pato Donald asumía. David Kunzle, en su introducción a Cómo leer al Pato Donald: la ideología imperialista en el cómic de Disney, ha manifestado que sectores importantes de la intelectualidad en EE.UU. y Disney tienen un silencio cómplice, porque, según él, los dos comparten la misma base de valores y ven al público general disfrutando de los mismos privilegios culturales. Kunzle argumenta que “esta complicidad se convierte positivamente criminal cuando su ideología común se impone sobre países en desarrollo y no capitalistas, ignorando la disparidad grotesca entre los sueños de Disney de riqueza y de ocio, y las necesidades reales en el tercer mundo.”

Esta “americanización” u occidentalización de la cultura en el mundo ha sido una imposición indirecta, suave y, a veces, disfrazada con la rutina diaria, ya que es más económico para las industrias de los medios de comunicación en países periféricos transmitir repeticiones de programas extranjeros dirigidas a las masas que producir contenido nuevo por cuenta propia. Según McQuail no es la audiencia la que elige directamente la programación, sino las empresas nacionales de medios de comunicación que eligen la programación en nombre de su audiencia, por razones económicas más que por razones ideológicas. Del mismo modo, el sociólogo John Thompson sostiene que la nueva ideología de la industria cultural se encuentra en la ausencia de independencia. Él dice que “los productos de la industria de la cultura están moldeados a la medida y reflejados a una realidad social que se reproduce sin la necesidad de una justificación explícita o casi independiente, ya que el proceso mismo de consumir los productos de la industria cultural induce a las personas a identificarse con las normas sociales prevalecientes y seguir siendo como ya lo son”.

Hay un alto nivel de penetración mediática, sobre todo en relación con las películas y series de televisión norteamericanas en casi todo el mundo. El alto costo de la producción de los medios de comunicación no permite que los países periféricos puedan desarrollar plenamente sus producciones locales, y en vez tienen que recurrir a producciones baratas y ya hechas, que son por lo general de los países centrales.

1.3 ¿Quiénes son los dueños de los medios de comunicación?

Los estados y/o intereses privados son quienes tradicionalmente han influenciado a los medios de comunicación. Hay teorías que sugieren que siempre hay intereses detrás de la cobertura noticiosa, por ejemplo, Schiller propone que los dueños de los medios de comunicación determinan el contenido. Él ha argumentado que los propietarios de las empresas de medios de comunicación masivos utilizan estas vías (tanto consciente como inconscientemente) para sus propios fines, dominar y controlar. En cambio, el crítico de medios de comunicación Mark Hudson ha manifestado que “uno de los grandes triunfos de la ideología neoliberal ha sido convencer a muchos de nosotros que quienes sean los dueños de estos medios no importa, que los medios son ideológicamente neutrales y están por encima de los conflictos sociales, y que la concentración de dueños de medios de comunicación en pocas manos privadas es natural, inevitable y, tal vez incluso, beneficioso”.

Otras teorías sugieren que la cobertura de los medios es el resultado del “valor de la noticia”, atributo y criterio de un evento que se transforma en una ‘historia’ interesante para presentar al público, y que cumple con las presiones organizacionales. El “valor de la noticia” influye en la selección de las noticias. Galtung y Ruge han indicado que hay tres tipos principales de factores para esta selección: que las noticias cumplan con los requisitos de la organización de medios, y que estén relacionadas a los factores socioculturales. El “valor de la noticia” primario en los medios de comunicación occidentales, según McQuail, son: acontecimientos de gran escala, la cercanía de los acontecimientos, la claridad de lo que significa la noticia, que haya ocurrido hace poco tiempo, la pertinencia, la consonancia, la personificación, la negatividad, la importancia, y el drama y la acción.

1.4 UNESCO: Informe McBride

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), publicó en 1980 un trabajo sobre la reorganización necesaria en el movimiento global de los medios de comunicación. Esta publicación se tituló “Voces múltiples, un solo mundo”, también conocido como el Informe McBride. Sean McBride fue un político, activista, abogado irlandés y ganador del Premio Nobel de la Paz en 1974, que presidió la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación, comisión perteneciente a la UNESCO que redactó el informe. En esta publicación, cuyo propósito era contribuir a la pluralidad de los medios de comunicación, se afirma que el flujo de los medios globales está monopolizado por el mundo occidental. Con este informe, la UNESCO se proponía demostrar y legitimar los informes realizados por el Movimiento de Países No Alineados en Argel en el 1973, quienes concluyeron que el imperialismo no se limitaba a los dominios políticos y económicos, sino también incluía dominios culturales y sociales. De esta manera, se les imponía una dominación ideológica extranjera a las personas en los países en desarrollo. Este informe fue aceptado por la UNESCO, pero durante su proceso de gestación hubo desacuerdos entre los países que lo favorecían u objetaban, culminando en la retirada de Estados Unidos y Gran Bretaña de la UNESCO, aunque luego se reincorporarían. El Informe McBride afirma que:

“Es esencial que todos los hombres y mujeres, en todos los ambientes sociales y culturales, tengan la oportunidad de incorporarse al proceso de reflexión colectiva, para que se desarrollen nuevas ideas y se tomen medidas más positivas que les permitan sacudirse de la inercia imperante”.

A partir de ahí, el Tercer Mundo exigió un nuevo orden mundial de la información, que puede calificarse como “las cuatro D’s”:

– democratización del flujo de información entre los países

– descolonización o afirmación de la identidad cultural, la independencia y la autodeterminación

– desmonopolización, o la aplicación de reglamentación a las actividades de las empresas de comunicación transnacionales

– desarrollo, o la cooperación regional, la educación y el desarrollo de la infraestructura

El Informe MacBride surgió como respuesta a la desigualdad en los medios de comunicación entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Tres cuartas partes de la población mundial viven en los países del “Sur” socioeconómico, en donde se producen menos de la mitad de los periódicos totales en el mundo. En África, por ejemplo, hay ocho países o territorios en donde no se publica un solo periódico diario, mientras que en el mundo árabe hay tres países en donde tampoco publican un periódico diario. Además, en el “Sur” sólo se tiene el 5% de la capacidad de las computadoras en el mundo.

El Informe McBride destacó cinco aspectos del flujo de los medios de comunicación a nivel mundial: las comunicaciones son unilaterales, son transnacionales, su control está concentrado o monopolizado, la información se alinea a los valores del entorno que la produce y la distribución es democrática por su capacidad de llegar a una audiencia masiva. Por ejemplo, dos consecuencias de la transnacionalización de los medios de comunicación son la homogeneización de los contenidos y del espectador, y la segunda, es que convierte al receptor de información en un consumidor de servicios al priorizar los aspectos comerciales de la comunicación. El informe señala la necesidad de adoptar medidas legislativas eficaces para limitar el monopolio en el flujo de los medios de comunicación, para que las empresas transnacionales se ajusten a las políticas de cada nación en desarrollo, y así mejorar los modelos que permitan fortalecer la independencia de los medios. La comisión del Informe McBride llegó a su fin en el 1980, debido a que los grandes países occidentales intensificaron su protesta a la misma.

En la siguiente gráfica se muestra cuáles son los países o regiones en el mundo que reciben más ganancias económicas por sus productos culturales vendidos a través de los medios de comunicación. El 87% de las ganancias económicas obtenidas en la producción de bienes culturales, se las reparten Estados Unidos (55%), la Unión Europea (25%) y Japón (15%). El 13% restante es repartido entre el resto de los países del mundo, con América Latina participando de un 5%.

Figura 1. Las ganancias económicas obtenidas por la producción de bienes culturales[1]

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Telesur nació como una reacción a la imposición de los medios occidentales hegemónicos a los países no occidentales y no hegemónicos. Este canal promueve la integración pan-latinoamericana y el anti-imperialismo. Eduardo Galeano argumentó que mientras los países desarrollados y los países en desarrollo sigan teniendo relaciones sin condiciones, como el libre comercio, el patrón de dependencia de la periferia en relación con el centro nunca tendrá fin. Esa relación desigual es lo que le permite al centro controlar a la periferia. Ya lo dijo Galeano: “Nuestra unión hace su fuerza, en la medida en que los países, al no romper previamente con los moldes del subdesarrollo y de la dependencia, integran sus respectivas servidumbres”.

El surgimiento de Telesur ha tenido lugar en una región que ha padecido el colonialismo, y luego ha venido a formar parte de una relación centro-periferia, desde la perspectiva de la periferia. Surge de una región, donde varios de sus países, están buscando establecer y controlar sus propios medios de comunicación. Hasta ahora, la región ha dependido de los países centrales para cumplir con sus exigencias de las industrias culturales, lo que ha llevado a una americanización u occidentalización de sus medios de comunicación. Las audiencias periféricas han visto un bombardeo mediático de imágenes, estilos de vida e ideologías que son ajenos a ellos. Y éstas se han fundido con las locales, creando la ‘hibridación’, como Mattelart ha manifestado. Considero además, que la ‘hibridación’ tiene diferentes matices en la audiencia periférica, entre los espectadores que se resisten al imperialismo cultural y mediático y los que se asimilan por completo.

De acuerdo con la teoría cultural crítica, la cultura de masas encarna una ideología hegemónica, que es la que se presenta como normal y aceptable para las audiencias de masas a nivel mundial. Las empresas multinacionales y transnacionales han jugado un papel fundamental en la promoción de la cultura occidental a un público no occidental, pero esto no ha ocurrido a la inversa, lo que ha afectado el flujo de medios de comunicación en todo el mundo, porque únicamente se ha mostrado a través de los medios de comunicación un sólo punto de vista y una sola ideología: la ideología dominante.

 

Referencias bibliográficas 

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[1] Fuente: Aharonian, Aram. 2007. “Democratizar la información: McBride y El Nuevo Orden, 26 años después” en Telesur. Las estadísticas son aproximadas. Elaboración propia.

Ser o no ser, luchar por reconocerse

Por: Vanesa Baerga

Publicado en Radio Ambulante.

Foto: Alina Luciano
Foto: Alina Luciano

En el episodio de esta semana conocimos la historia de Ernesto. Entre dos nombres, él escogió llamarse Ernesto. Entre dos identidades, él escogió la de Ernesto. O tal vez no, tal vez no sería el Ernesto que es hoy en día sin algo de la idea de William.

Ernesto creció en Chihuahua, México, con una familia mexicana que lo crió como a uno de los suyos. Su madre biológica es Dylcia Pagán, una de las ex prisioneras políticas puertorriqueñas que fue encarcelada en 1980. Su padre biológico es William Morales. Ambos fueron acusados de estar vinculados a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).

Las FALN era una organización clandestina que creía en la lucha armada como método para lograr la independencia de Puerto Rico. Esta organización operó durante la década de 1970 y principios de la década de 1980. “Era una época donde había mucha actividad anticolonial en el mundo, se formaron organizaciones públicas y clandestinas para luchar contra el colonialismo. Fue justo después de la Guerra de Vietnam y había un gran movimiento en contra de la guerra,” destacó la abogada de los prisioneros políticos puertorriqueños, Jan Susler.

En abril de 1980, un grupo de 11 personas fueron arrestadas cerca de Chicago, incluyendo a Dylcia Pagán, la madre de Ernesto. Los acusaron de conspiración sediciosa, o conspirar para derrocar al gobierno por la fuerza, delito que generalmente se usa contra opositores de un gobierno. La abogada, socia del bufete especializado en derechos humanos People’s Law Office, enfatizó que “el gobierno estadounidense se ha valido de acusaciones de sedición para reprimir el movimiento independentista puertorriqueño en tres ocasiones: en las décadas de 1930 y 1950 contra el Partido Nacionalista, y en la década de 1980 contra las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.”

La mayor parte de los miembros de las FALN nacieron y crecieron en los Estados Unidos, de familias puertorriqueñas. Esta organización operaba mayormente en las ciudades de Nueva York y Chicago. Susler destacó que las FALN “se responsabilizaron de lo que muchos llaman propaganda armada, es decir, dirigían sus ataques con explosivos a edificios que generalmente ocupaban organizaciones vinculadas a la dominación colonial de Puerto Rico, como por ejemplo, edificios de gobierno y bancos. Lo hacían de noche y avisaban antes de hacerlo para que las personas que se encontraban dentro, salieran, y así no lastimar a nadie. Su propósito era llamar la atención del caso colonial de Puerto Rico y no causar daños a nadie. Algo similar a la estrategia de Argelia, que tenían un ejército clandestino que tomaba acción en Francia porque pensaban que era la mejor manera de llamar la atención de la población francesa.”

En el 1999, Bill Clinton le otorgó el indulto presidencial a la mayoría de los prisioneros políticos puertorriqueños que se encontraban en prisión. Aunque de este grupo aún queda uno, Oscar López Rivera, quien lleva 34 años encarcelado. Oscar López Rivera, al igual que Dylcia, fue acusado de conspiración sediciosa. Y desde hace alrededor de una década la campaña por su excarcelación ha trascendido líneas ideológicas o partidistas, y se ha convertido en una causa primordial de sectores en Puerto Rico y en las comunidades puertorriqueñas en Estados Unidos.

Para escuchar la historia de Ernesto haga click aquí.

Texto fue publicado originalmente en Radio Ambulante.