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Cómo se logró sacar a Puerto Rico de la lista de colonias de la ONU

“Estados Unidos tenía mucho poder dentro de la ONU (Organización de Naciones Unidas) para convencer y lograr que alguna gente reconociera el Estado Libre Asociado de Puerto Rico (ELA) como gobierno propio, y se inventó esta cosa (ELA). Y lo logró, pero era un fraude”, plantea Rafael Ruiz Ayala, abogado puertorriqueño y quien ha fungido de asesor en la plataforma del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Juristas e historiadores puertorriqueños denunciaron y han seguido denunciando repetidamente en las Naciones Unidas que el ELA ha sido un intento de legitimar la colonia en Puerto Rico. Pero aun así, en 1953 el gobierno de Estados Unidos logró que la Asamblea General de Naciones Unidas sacara a Puerto Rico de la lista de colonias.

El abogado, historiador y vicepresidente del Colegio de Abogados de Puerto Rico, Alejandro Torres Rivera, explica que Estados Unidos planteó en la ONU que, con la creación del ELA, Puerto Rico contaba con un avance suficiente en materia de gobierno propio y ya no tendría que cumplir con el mandato del Artículo 75 de la Carta de las Naciones Unidas. Este artículo establece que la potencia colonizadora debe rendir informes anuales a la ONU sobre los avances en términos de descolonización del territorio colonizado. En ese sentido, Estados Unidos dejó de tener la obligación de informarle a las Naciones Unidas sobre Puerto Rico, pues se planteó que había alcanzado un nivel de autogobierno suficiente.

Esto, debido a que la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en respuesta a la ola de luchas anti coloniales en todo el mundo, requería la descolonización de todas las colonias, los pueblos administrados por potencias y los pueblos que aún no hubieran alcanzado su independencia.

Luchas anticoloniales

A raíz del fin de la Segunda Guerra Mundial y con las potencias europeas arruinadas al finalizar la guerra, surgen entre las décadas de 1940 y 1960, las luchas anti coloniales y de independencia en los países africanos y asiáticos. Eso llevó a las Naciones Unidas a crear el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas para acabar con el colonialismo en el mundo.

Luego de Estados Unidos ganar la Segunda Guerra Mundial se encuentra en una posición privilegiada para no tener que hacer lo que hicieron o lo que tuvieron que hacer potencias como Francia e Inglaterra, de descolonizar y permitir la independencia de los países que habían colonizado. En la posguerra, las potencias europeas no tenían la infraestructura ni la capacidad para seguir administrando las colonias, pues aun habiendo ganado, estaban destruidas. Además, las colonias reclamaban su independencia, por lo tanto pudieron lograr la descolonización.

Y es que, aunque Estados Unidos apoyó la descolonización de los países africanos y asiáticos, en 1953 le anuncia al mundo – entre otras cosas, también por presión internacional –  que Puerto Rico había adoptado un nuevo estatuto jurídico que,  aunque no era la independencia, sí le daba al territorio un gobierno autónomo y no colonial.

Ése era el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, tal como se conoce ahora. Sin embargo, tal figura jurídica no existe en el derecho internacional y tampoco existe dentro del marco constitucional del propio gobierno de Estados Unidos, como quedó revelado recientemente a través del caso del Pueblo de Puerto Rico vs. Sánchez Valle. “Estados Unidos estaba en una posición perfecta de poder absoluto, de liderato absoluto, una maquinaria militar muy fuerte”, explica Ruiz Ayala.

Estados Unidos ha mantenido una colonia en el Caribe, pese a que a nivel internacional se entiende la ilegalidad de mantener colonias. Entonces, ¿en qué le ha beneficiado a Estados Unidos mantener a Puerto Rico bajo su jurisdicción?

“Los Estados Unidos entiende que tiene que convertir a toda América Latina en una especie de búnker, lo que ellos llamaban su backyard, su patio trasero. Y dentro de la estrategia militar de los Estados Unidos para el hemisferio occidental, Puerto Rico que de hecho es hasta rectangular, sería como quien dice un portaaviones. Puerto Rico era su portaaviones en el Caribe. Repleto de bases militares, la base naval más importante de Occidente, y desde Puerto Rico se pretendía controlar a América Latina, a través de ese aparato militar. Por lo tanto, para Estados Unidos, la idea de que Puerto Rico fuera independiente era inaceptable,” explica Ruiz Ayala.

No obstante, Puerto Rico, al no tener personalidad jurídica, no cuenta con remedios legales para enfrentar esto. Aunque, el también historiador Torres Rivera ha destacado que el Colegio de Abogados de Puerto Rico sí se ha planteado comparecer ante la Corte Internacional de Justicia.

“En un tribunal tiene que haber partes, Puerto Rico no es una persona jurídica. Puerto Rico es un florero. Un florero no puede ir al tribunal a demandar a Estados Unidos, que es una persona jurídica o una entidad jurídica viviente, soberana. Puerto Rico es una entidad jurídica pero no tiene soberanía para ir a ningún lugar. Además, de que Estados Unidos tendría que estar voluntariamente sometido a la jurisdicción de esa corte,” destaca Ruiz Ayala.

Puerto Rico en la región latinoamericana

Pese a esto, varias organizaciones, en su mayoría independentistas, han participado a través de los años de reuniones regionales o internacionales como invitados especiales.

En muy pocas ocasiones va una delegación oficial de Puerto Rico. Aunque, el pasado junio el gobernador de Puerto Rico, asistió como invitado especial a la 7ma Cumbre de Jefes de Estado y Gobiernos de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) celebrada en La Habana, Cuba, como señal a un posible fortalecimiento de la presencia de Puerto Rico en la región.

Pero, más allá de reuniones regionales, Ruiz Ayala advierte que lo que se puede hacer es presión política.

“La Asamblea General de las Naciones Unidas tiene injerencia y puede pronunciarse. El Comité de Descolonización puede pronunciarse, y se ha pronunciado y debe seguirse pronunciando. Pero esos cuerpos lo que pueden hacer es presión política. Necesaria y bienvenida,” señala Ruiz Ayala. A lo que añade que los países a nivel individual y las instituciones políticas, especialmente las latinoamericanas, pueden y deben hacer esa presión “porque Puerto Rico ha sido y es colonia para servir de portaaviones desde donde invadir y dar los golpes de estado a sus respectivos gobiernos electos. América Latina tiene un interés también de sacar a Estados Unidos de Puerto Rico porque es una base de operaciones menos contra ellos”.

‘Puerto Rico va a encontrar muchos amigos si rompe la condición colonial’

2015-07-23 16.22.21Por: Vanesa Baerga

Publicado en Otramérica, teleSur, Claridad y Contexto Latinoamericano.

Como parte de la jornada del Congreso Internacional Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur llevado a cabo en Quito, Ecuador, entrevistamos al reconocido sociólogo argentino Atilio Borón sobre la situación colonial de Puerto Rico, el movimiento independentista, la campaña por la excarcelación de Oscar López Rivera, la integración de Puerto Rico a América Latina, entre otros temas. Él accedió a conversar sobre la nación que ha visitado varias veces y donde ha vivido varias temporadas impartiendo cursos como profesor visitante en la Facultad de Estudios Generales y en la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico.
La primera vez que visitó Puerto Rico fue a principios de la década de los años setenta, cuando cursaba sus estudios doctorales en la ciudad de Boston, en Estados Unidos, donde tenía unos compañeros estudiantes puertorriqueños que le comentaban sobre la condición colonial de Puerto Rico. “Pero era un discurso tan saturado,” recuerda. “Me decían: mira, vas a llegar allá y vas a ver lo que han sido los cien años de dominación colonial, la gente ha olvidado su idioma… Que yo iba pensando que me iba a encontrar un país donde la gente casi no hablaba español. ¿Y con qué me encuentro? Me encuentro con un país con una absoluta identidad caribeña, latinoamericana, con una gastronomía, con una música, con un baile, con una cultura. Realmente me encontré con un país que es tan latinoamericano como cualquier otro país de América Latina.”
El también profesor universitario lamentó que cuando se habla de Puerto Rico pocas veces se tiene en cuenta su condición colonial. A su vez, destacó “la labor notable del bolivarianismo” en instalar a Puerto Rico otra vez en la conversación regional latinoamericana. “La Revolución Cubana también lo había planteado desde hace mucho tiempo pero ahora adquirió más fuerza en los años recientes. Y hay un avance, ya no deja de haber una reunión latinoamericana donde se hable del fin del status colonial de Malvinas y de Puerto Rico. ¡Hay un avance enorme! Pero creo que Puerto Rico tiene que hacer un esfuerzo más grande por plantear justamente esa necesidad”.

2015-07-23 16.38.17Puerto Rico debe moverse al Sur

El académico apuntó a que las fuerzas sociales, los movimientos sociales y políticos de Puerto Rico deben tomar posturas más definidas al incorporar sus planteamientos y discursos a la región. Además, mirar a América Latina en todo su conjunto más allá de México. “Creo que uno de los errores que he visto de los compañeros puertorriqueños es que piensan que yendo a México se integraban a América Latina. No, en esos años México era la Atenas de América Latina, pero no era América Latina. Te estoy diciendo que deben hacer un esfuerzo para venirse más al sur, para meterse más en Brasil, para meterse más en Argentina, en Colombia. En el litoral Pacífico de América Latina, en Perú y en Chile no conocen la experiencia de Puerto Rico. En Argentina tampoco. Yo voy y digo “fui a Puerto Rico” y te dicen “ah, Centroamérica”, yo digo: “Hombre, no es Centroamérica, es El Caribe”. Pero fíjate, que para los del sur todo lo que hay al norte de Colombia es Centroamérica. No distinguen entre Caribe y Centroamérica, es producto de que hay una ignorancia prefabricada por la derecha, por los grandes medios. Entonces, creo que ustedes tienen que de alguna manera salir y demostrar lo que es la cultura puertorriqueña”.
“Creo que las redes sociales son un gran instrumento. Y yo no veo mucho de ustedes en las redes sociales y me encantaría seguirlos porque creo que es un caso extraordinariamente importante de resistencia. Porque fíjate, que allí los gringos quisieron ‘aniquilarlos’, dejarlos sin idioma, dejarlos sin cultura, dejarlos sin nada y Puerto Rico está ahí. Así que creo que es muy importante. No tienen que pensar que el gobierno lo va a hacer. Si no lo hacen ustedes, no lo va a hacer nadie. Y los de acá no saben, no entienden, no conocen. Suramérica no conoce, no tiene experiencia con lo que es el mundo de El Caribe, salvo Venezuela. Puerto Rico tiene grandes músicos, muy buena música, muy buena literatura, un montón de cosas para apreciar, pero es una isla y las islas son complicadas, es difícil de vencer la insularidad. Creo que es un mensaje optimista, no pesimista. Lo digo desde el cariño. Yo les tengo un cariño enorme.”
Borón sigue de cerca el caso de Óscar López Rivera y la campaña por su excarcelación, a lo que afirma que “tiene que también salir Óscar.” Añadió que el caso de Óscar ahora está saliendo un poco más en los medios suramericanos. “Pero hablando en puertorriqueño, hay que meterle más candela a eso. Más candela porque él solo no va a salir. Pero yo soy un bicho raro, entonces, ustedes tienen que hacer algo más. Hay muchos interesados en que Puerto Rico se quede como un enclave colonial gringo.”
VB: ¿Qué ganarían los interesados en que Puerto Rico siga siendo una colonia?
“¿Qué ganarían? Seguir disfrutando los privilegios que han tenido hasta ahora. Ha habido gente que la ha pasado re-bien con ese status neo-colonial. Toda una dirigencia política vinculada al imperio que le ha ido muy bien. Ahora con [Barack] Obama se les complicó toda la cosa. Tienen una crisis y Obama dijo que No. Setenta y dos mil millones de dólares es una cifra enorme. Es muy difícil la situación. Ahora, el problema grave es cómo es que no se ha logrado plantear una alternativa independentista que capte a una parte mayoritaria de la voluntad del pueblo de Puerto Rico. Pero bueno, tienen que romper eso y van a encontrar muchos amigos. Hay el espacio, te das cuenta, para hacer el trabajo político serio que permita realmente avanzar”.

Atilio Borón fue uno de los conferencistas magistrales que participaron de este Congreso internacional y estuvo a cargo de la conferencia de clausura de dicho encuentro académico, presentando su ponencia “Los medios y la batalla por la democracia en América Latina”.

Jorge Perugorría, actor de grandes dimensiones

Foto: Rafael Franco-Steeves
Foto: Rafael Franco-Steeves

Por: Vanesa Baerga

Publicado en Claridad.

“El cine es un arte colectivo y esa magia de la pantalla grande, donde salimos los actores, es gracias a un esfuerzo colectivo. Por eso quiero agradecer en primer lugar y compartir este premio con todas las personas que desde Cuba, con mucho esfuerzo y sacrificio, mantienen vivo el sueño de seguir haciendo cine cubano,” expresó el actor cubano Jorge Perugorría al recibir el Premio Gloria el pasado 19 de abril, un reconocimiento a su trayectoria artística conferido por el Festiva

l de Cine Latino de Chicago. Este premio, el primero que recibe como actor, es un reconocimiento a su carrera y a la contribución de la misma a la comunidad latinoamericana.
Perugorría añadió que además le dedicaba este reconocimiento a sus maestros Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, así como a Alfredo Guevara, quien falleció en La Habana el mismo día de la entrega del premio. “Quiero también hacerle un homenaje de alguna manera porque fue una persona muy importante en todo el concepto fundacional del nuevo cine latinoamericano y cubano,” dijo el reconocido actor, director y artista plástico sobre Guevara.

Perugorría comenzó su carrera en la actuación en 1984, cuando comenzó a trabajar en el Teatro Clásico Universal y el Teatro Popular Cubano. Se dedicó al teatro por diez años hasta que en 1993 dio el gran salto a la pantalla grande de la mano de Gutiérrez Alea (Titón) y Tabío, protagonizando el clásico del cine latinoamericano Fresa y chocolate, primera película cubana nominada a los premios Oscar. Esta película le brindó una gran proyección internacional y lo catapultó como uno de los principales actores contemporáneos cubanos.

Perugorría ha participado como actor en más de 50 películas, ha dirigido cinco documentales y tres largometrajes, además de ser un reconocido artista plástico que ha expuesto sus obras en Cuba, España, Estados Unidos e Italia. Entre las películas que ha participado se encuentran Guantanamera, Cosas que dejé en La Habana, El cuerno de la abundancia, Che: El argentino, Che: Guerrilla, Lista de espera, entre otras.

Aprovechando su visita a la ciudad de Chicago a donde vino para recibir su reconocimiento, En Rojo lo entrevistó a fondo sobre su trayectoria como artista, sus transiciones profesionales, su interpretación de Diego en Fresa y chocolate, su participación en la producción de Hollywood Che, la trayectoria del cine cubano y la industria del cine, entre otras cosas. A continuación la entrevista:

imagesEl cine
A tu juicio, ¿cuál es la función del cine? ¿Es entretenimiento, es educación, es información, es todo eso?
Yo creo que es un poco de todo eso. De todas maneras, yo vengo de un cine que es un cine de autor. Yo empecé en el cine con Fresa y chocolate prácticamente. Venía del teatro y comencé con uno de los autores más importantes del cine cubano, si no el más, que es Tomás Gutiérrez Alea y con Juan Carlos Tabío. Prácticamente en esa primera película comprendí la importancia del cine. No solamente del cine, sino del arte en general, cuando es un arte comprometido, cuando mira la realidad, cuando hay un pensamiento crítico y el resultado de cómo una película puede generar ideas, de cómo puede provocar y llevar a la gente a la reflexión, y a la vez también los puede entretener y divertir.

Cuando eras muchacho, ¿a qué ibas al cine?
Quizás, cuando muchacho empecé a consumir el cine como entretenimiento. Yo recuerdo que, la primera imagen que siempre tengo de cómo empecé a ver el cine fue a Chaplin, el cine mudo y en blanco y negro. Después apareció ya el cine de acción, el cine americano, el cine más comercial, porque uno también llega a ese cine. Pero realmente ya cuando empezaron mis inquietudes como actor íbamos a las salas de arte en Cuba, a ver cine francés, cine italiano, el neorrealismo, la nueva ola, cine latinoamericano. En Cuba siempre, por suerte, hemos tenido el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y gracias a ese festival los habaneros y el público cubano en general siempre ha tenido esa ventana hacia el cine latinoamericano.

¿Qué cine te gusta, además del cubano?
El cine cubano tiene una gran influencia del neorrealismo italiano, como resultado se ve en nuestras películas. No solamente el hecho de que varios de nuestro cineastas, incluyendo a Titón (Gutiérrez Alea), a Humberto Solás y a Julio García Espinosa, estudiaron en Cinecittà, sino también yo creo que el cine italiano tuvo un gran impacto dentro de Cuba. El neorrealismo italiano tiene una cinematografía que me gusta mucho.

Hay autores también en el cine español que me gustan como Almodóvar, Buñuel, Berlanga. En España he trabajado con Manolo Gutiérrez Aragón y con Bigas Luna, que ya no está ahora, que nos acaba de dejar. Y del cine latinoamericano igual, el movimiento del nuevo cine latinoamericano ha dejado una huella impresionante de muy buenas películas, tanto el cine brasileño, el argentino, que eran como los más fuertes.

Chicago Latino Film FestivalTransiciones en su carrera
¿Cómo te preparaste para hacer la transición del teatro, donde se exige tanta intensidad y actuación histriónica a una actuación más natural como la del cine?
Fue bien interesante, te digo, yo llevaba diez años haciendo teatro. Había hecho algunos largometrajes, mediometrajes, había hecho alguna aventura en la televisión cubana, y tenía una relación con la cámara, pero yo era básicamente un actor de teatro. Yo recuerdo que una de las primeras cosas fue enfrentar ese problema, saber cómo poder contener las emociones y realmente tuve la ayuda de Titón, aunque Diego, mi primer personaje (en Fresa y chocolate) es bastante histriónico también.

Fíjate, que casualmente, yo estaba haciendo una obra de teatro en ese momento, Las Criadas de Jean Genet, y yo interpretaba a un personaje femenino. Los dos actores masculinos hacíamos de mujer, y fue en el momento que hacía Fresa y chocolate. Toda esa gestualidad y manerismos me sirvieron para Fresa y chocolate.

Siempre recuerdo una anécdota con Titón y Tabío, en el monólogo final mío (en Fresa y chocolate) cuando le digo a David que yo no soy tan bueno y que había hecho todo eso para que la gente pensara (que estábamos juntos), yo pensaba “no, si aquí como actor de teatro que soy, me la voy a comer.” Y cuando me viro para al frente de la cámara, el director me dice “no, queremos que lo hagas de espalda.” Y yo le digo: “Coño, ¿cómo que de espaldas?” Entonces hice todo el monólogo de espaldas y me viro sólo al final. La diferencia entre el cine y el teatro nunca me la había imaginado así, fui aprendiendo con ellos esos detalles de la actuación (en el cine), de contener las cosas, las sutilezas, el que a veces una mirada puede decir cosas.

¿Has vuelto a hacer teatro?
No, después de Fresa y chocolate he estado trabajando tanto en el cine. Empecé diciendo “bueno, para el teatro siempre hay tiempo. Ahora me están llamando para una película, voy a hacerla. Esto seguro se acaba pronto.” Pero se sigue posponiendo, y ya me volví un hombre de cine, con tanta relación con el cine.

Hablando de las transiciones, encontré también la inquietud de hacer documentales y quizás en ese tiempo libre que podía volver al teatro empecé a hacer documentales. Luego también vino mi primer largometraje, Afinidades, que dirigimos juntos Vladimir Cruz y yo. Y después finalmente hice Amor crónico que se está entrenando ahora en el Festival de Cine Latino de Chicago. Ya es mi segunda película y aquí estoy sólo como director. Acabo de estrenar en La Habana en el Festival de Cine Latinoamericano mi tercera película, Se vende, que es una comedia de humor negro sobre la realidad cubana actual.

Jorge Perugorría y Vladimir Cruz interpretando a Diego y David respectivamente en Fresa y Chocolate (1993).
Jorge Perugorría y Vladimir Cruz interpretando a Diego y David respectivamente en Fresa y Chocolate (1993).

¿Qué significa para ti Vladimir Cruz, compañero en tantas cosas juntos?
Imagínate, él es mi compañero de viajes, en este viaje por el cine porque nosotros arrancamos juntos en Fresa y chocolate. Como actores nos dimos a conocer por esa película. Hicimos nuestra película como directores juntos y después, hemos coincidido en muchas películas como actores, incluso en La mala que rodamos en Puerto Rico, en Guerrilla, en El cuerno de la abundancia, en Lista de espera y hemos estado siempre muy cerca. Somos grandes amigos.

El hecho de que te inicies como director, ¿significa un retiro de la actuación?
No, es difícil, me encanta la actuación. No estoy dirigiendo porque la actuación sea algo que no pueda satisfacer a uno y darle grandes alegrías y no sea una profesión maravillosa. Estoy dirigiendo porque es otra manera de expresarme, es otro camino.

¿Cuál ha sido tu mayor influencia? ¿Cuál ha sido tu director más admirado, en Cuba y fuera de Cuba?
Mi mayor influencia, sin ninguna duda, son Titón y Tabío. Pero no solamente porque con ellos hice Fresa y chocolate y Guantanamera, sino por toda la obra de ellos que tiene que ver incluso en el cine que yo estoy empezando a hacer como director.

Fuera de Cuba, imagínate, son tantos que preferiría decirte el nombre de alguien que fue mi maestro y acaba de fallecer recientemente, Bigas Luna, con quien también hice dos películas Bambola y Volaverunt. Es una manera de recordarlo.

Fresa y chocolate
¿Cómo Fresa y chocolate alteró tu vida y tu carrera?
Sí, imagínate, yo era un actor cubano que mis aspiraciones y mis sueños más grandes que me pudieron pasar por la cabeza era hacer cine en Cuba, hacer teatro, trabajar allá adentro, trabajar con Titón, con Humberto. De pronto, a partir de la proyección internacional que tuvo Fresa y chocolate, se me abrieron las puertas de otra cinematografía, cosa que para un actor cubano es impensable. Me empezaron a llamar de Europa, empecé a trabajar en España, en Italia, en Latinoamérica, en países con el cine que yo había crecido. Yo que era fanático del cine latinoamericano nunca imaginé que iba a terminar trabajando en Brasil, en Argentina, en Chile, en Colombia, en Costa Rica, en fin. Y eso fue lo fundamental, esa proyección que permitió Fresa y chocolate después de su estreno.

cartel-fresa-y-chocolate-WEB_lg¿Crees que Fresa y Chocolate sirvió de herramienta para una mayor apertura a la comunidad LGBTT en Cuba? ¿De qué forma ayudó? ¿Recuerdas algún cambio de percepción en específico a partir de esta película?
Realmente, hay un antes y un después de Fresa y chocolate en Cuba. Fresa y chocolate caló muy hondo. Tuvo un gran impacto social dentro de la sociedad cubana y yo creo que si hoy Cuba es mucho más tolerante hacia los homosexuales y los transexuales, si hoy en Cuba hay una organización que atiende todo ese movimiento, si ese movimiento incluso tiene un Festival dentro de la Isla es también gracias a Fresa y chocolate.

Pero bueno, también quiero decirte que Fresa y Chocolate no luchaba solamente por la tolerancia hacia los gays y el respeto hacia los gays, sino a todos los que piensan diferente. Ya no hay represión a los homosexuales a nivel institucional. A nadie lo pueden sacar de un trabajo por ser homosexual, ni lo pueden botar de una escuela por ser homosexual, ni lo pueden marginar por ser homosexual. Ya hay clubes gays y clubes de travestis en Cuba, que era impensable antes de Fresa y chocolate. No solamente eso, también hay una organización que atiende todo los temas de los derechos de los homosexuales que es la que dirige Mariela Castro.

¿Cuál es la responsabilidad del cine y de las figuras del cine? ¿Las figuras del cine tienen o deben tener una responsabilidad con la sociedad y la humanidad?
Yo creo que todo ser humano debe tener una responsabilidad con la sociedad y con la humanidad, no solamente los actores y los cineastas. Yo creo que eso es parte de la propia esencia del ser humano, de no pensar solamente en uno, sino también pensar en los demás.
Nosotros (los actores) podemos aprovechar, que como resultado de nuestro trabajo, uno también se convierte en una figura pública, y se pudiera utilizar ese poder, digamos, con relación a las demás personas para promover proyectos interesantes, para luchar contra el calentamiento global, por la educación, por la salud, por temas que en cada uno de nuestros países hay que trabajar mucho, y pudiera uno usar esa fuerza para ayudar en ese tipo de proyectos progresistas, realmente humanistas, que es un poco lo que pienso yo debe estar el compromiso de uno como ser humano.

Che
¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Steven Soderbergh y Benicio del Toro?
Fue una experiencia muy interesante porque la manera de trabajar de Soderbergh es muy particular, y realmente yo estaba allí aprendiendo un poco. Tenía mucha curiosidad de aprender y ver cómo Soderbergh armaba las situaciones, cómo las filmaba. También es un autor muy interesante, que tiene una mirada muy particular y quería ver ese proceso. Disfruté mucho, además porque era un rodaje muy especial. Era un elenco enorme, todos alrededor de Benicio que era el que interpretaba al Che y fue una experiencia colectiva e interesante. Rodamos en España y en Puerto Rico, fue una experiencia rica y, además, colaborar con Benicio que traía el sueño hace mucho tiempo de hacer esta película. Nos conocíamos de La Habana cuando la película era todavía un sueño, cuando todavía se estaba preparando y montando. La verdad fue un lujo poder estar desde el comienzo en este proyecto, poder ver el proyecto desde el comienzo y poder ayudar a Benicio a que pudiera hacer la película y ayudar en todo lo que hiciera falta como amigos que somos.

che-guerrilla-joaquin-1¿A qué se debe el que la película no recibiera el apoyo financiero y de audiencia que merecía por la calidad de la producción? ¿Piensas que tal vez las posiciones políticas de Hollywood y de Estados Unidos frente a Cuba tuvieron que ver con la falta de apoyo?
Primeramente tengo que decirte que a mí me parecen superinteresantes las dos películas. Me parece que las películas tienen un tono entre el documental y la ficción, tienen un rigor histórico, tienen un trabajo maravilloso de Benicio, que ganó Cannes como mejor actor y que después ni siquiera lo nominaron a un Oscar y ni siquiera hablaron de los que no habían estado nominados al Oscar como grandes trabajos de actuación ese año en la Academia. O sea, te das cuenta de que todavía hay prejuicios y que los prejuicios políticos en este país también condenan al ostracismo a las obras de arte. En Europa todo el mundo estaba con una expectativa enorme sobre la película del Che, en Latinoamérica, en todos lados, y aquí, silencio total. Entonces, te das cuenta de que algo pasa. Realmente, yo creo que los valores cinematográficos que tiene (la película) me parecen muy interesantes, tanto el trabajo de Soderbergh como el de Benicio. Yo creo que es una de esas películas que se impondrá con el tiempo. De esas películas que terminarán estudiando en las universidades los muchachos acá cuando quieran saber de historia latinoamericana o de la figura del Che.

¿Cómo contrasta ese cine grande de Hollywood que requiere de grandes efectos con un cine más íntimo como el de Cuba?
El cine de Hollywood es un cine que tiene un concepto de industria, el cine nuestro es un cine de autor cuyo peso descansa en las historias, en los temas que toca, en los propios autores que cada uno tiene su mirada, su discurso visual y sonoro de la realidad. Yo creo que el fuerte del cine nuestro está en las historias que contamos, ahí es donde está la gran diferencia. Aunque cuando se habla de cine americano, no solamente existe Hollywood, también hay un movimiento de cine independiente (en Estados Unidos) que tiene esas mismas motivaciones que el cine cubano y el cine de autor, y que es muy parecido a lo que hacemos nosotros.

Trayectoria del cine cubano
¿Cómo ves la transición del cine cubano antes de la Revolución y después de la Revolución?
Antes de la Revolución, había una pequeña industria que hacía cine en Cuba, pero el mismo proceso revolucionario fue tan fuerte que marcó un cambio radical e influyó en todas las artes y en la forma de hacer arte en Cuba. Por eso se creó y se habla del nuevo cine cubano y del nuevo cine latinoamericano.

Con el cine pasó como con la trova y como con todas las artes en Cuba, porque en Cuba siempre había trova pero, de pronto, llegaron Silvio y Pablo con canciones y textos comprometidos. Así pasó en el cine también, con Titón, Julio García Espinosa, Santiago Álvarez. (Ellos se dedicaron a hacer) un cine comprometido con todos los cambios sociales que estaban ocurriendo en Cuba y en el mundo.

El cine tiene un valor testimonial. Entonces, el cine también narra y documenta los tiempos que les toca vivir a las personas, igual que uno puede ver películas de los años sesenta que son testimonio, tanto documentales como de ficción, de toda esa utopía de la revolución, de todos esos cambios, de todo ese espíritu de cambiarlo todo, de renovarlo. Es el mejor testimonio que hay de los primeros años de la revolución. Y después uno empieza a ver otro tipo de cine, cómo cada época ha tenido también un espíritu diferente donde ha habido más optimismo, donde se ha estado mejor. Así el cine de cada época marca un poco y queda como memoria de lo que se ha ido viviendo y cómo se han ido viviendo cosas diferentes.

Foto: Rafael Franco-Steeves
Foto: Rafael Franco-Steeves

¿Cuáles son los retos del cine cubano?
Yo creo que el cine cubano hace un tiempo descansaba en las instituciones, en el estado. La mayor parte del cine cubano es financiado por el Estado cubano. Ahora acaba de empezar, hace unos años, un movimiento con el (cine) digital, de cineastas jóvenes que empiezan a hacer cine independiente dentro de Cuba. Es un movimiento de cine independiente muy fuerte que está produciendo documentales, largometrajes, cortometrajes, y yo creo que el futuro del cine cubano viene en la relación de la institución con este movimiento, que es donde están los futuros directores de nuestro cine.

¿Cómo se hace buen cine cuando no tienes recursos económicos?
Yo creo que el cine es una motivación, uno tiene ganas de decir cosas, uno tiene ganas de expresarse. Ahora, el cine se ha democratizado por eso, por el tema del (cine) digital, que se pueden hacer cosas con una camarita de formatos bien barata que con programas en la computadora puedes editar en tu casa y puedes contar historias. Puedes hacerlo con muy poco dinero creando grupos de cooperativas donde la gente se ayude, entusiasmando a la gente y metiéndolos en el proyecto. Entonces, yo creo que eso ya los jóvenes lo pueden hacer. No es como antes que era tan difícil poder tener el respaldo de una institución o de una productora para que te dieran (recursos) para poder hacer una película.

Él y Puerto Rico
¿Qué conoces de Puerto Rico?
Estuve trabajando Guerrilla en Puerto Rico y también estuve trabajando en una película que se llama La mala, que es una película que está contando un poco la historia de La Lupe, a través de una cantante joven que quería ser como La Lupe y ese rodaje lo hicimos también en Puerto Rico. He rodado allí dos veces y siempre la he pasado muy chévere. Realmente, en Puerto Rico me siento como en Cuba. Somos muy iguales y uno se siente como en familia. Realmente, somos los que más nos parecemos.

¿Cómo ves a Puerto Rico? ¿Qué piensas de Puerto Rico?
Realmente, me asombra el fenómeno de los puertorriqueños, el fenómeno de mantener un país y una identidad sola en la cultura. Es como una isla flotante. Entonces, me parece eso asombroso, cómo han podido luchar por mantener que Puerto Rico, de alguna manera, no sea algo abstracto, sino que ese país existe, por encima de que no sea un país independiente. Y ese país existe, entre otras cosas, por su cultura, por sus costumbres, por su identidad. Los puertorriqueños son puertorriqueños en Puerto Rico, en Nueva York, en Chicago, donde estén. Es increíble. Es un fenómeno interesante. Ojalá que no se pierda eso en el camino, que sigan siendo puertorriqueños.

Entrevista a Carmen Yulín, Oscar y la diáspora boricua

Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan, muestra bandera de Puerto Rico por la liberación del prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera.
Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan, muestra bandera de Puerto Rico por la liberación del prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera.

Por: Vanesa Baerga

“Yo le escribo todas las semanas una carta a Obama y a Hillary pidiendo por la liberación de Oscar López Rivera,” declaró Carmen Yulín Soto en un conversatorio con la comunidad puertorriqueña en Chicago el pasado 3 de mayo, uniéndose a varios líderes políticos del País que abogan activamente, más allá de ideologías o partidos políticos, por la excarcelación del prisionero político que más tiempo lleva tras las rejas. “Les escribo todas las semanas un original de la carta que redactó su abogada. Les escribo un original de la carta porque es lo menos que puedo hacer si él ha estado más de treinta años en la cárcel.”

“La carta del espíritu más libre que he recibido”
La candidata a la alcaldía de San Juan por el Partido Popular Democrático (PPD) explicó que un día tuvo la osadía, según ella misma lo describe, de escribirle a Oscar que ella estaba cansada de dar la misma lucha todos los días. “Oscar me contesta esa carta, que es la primera carta que recibo de alguien en prisión, y es la carta del espíritu más libre que he recibido en toda mi vida. Compasivo, amoroso, respetuoso, con el entendimiento total de las cargas que no sabemos llevar. Me escribió dejándome saber que yo puedo con esa carga.”

A través de Eduardo “Tuto” Villanueva, portavoz del Comité de Derechos Humanos de Puerto Rico y ex presidente del Colegio de Abogados, la representante trató de aprovechar su visita a Chicago para ver a Oscar en la prisión donde se encuentra en Terre Haute, Indiana. “No porque le haga bien a él, sino porque me haría bien visitarlo,” explicó. Pero la visita no se pudo concretar por reglas de la prisión en cuanto a las visitas para Oscar. Ciudadanos que no sean familiares, que no lo hayan conocido antes de entrar a prisión, no lo pueden visitar. “Ese derecho que debiera tener Oscar me lo han negado como ciudadana y como servidora pública de Puerto Rico. Si no puedo estar cerca de él por lo menos estar cerca de ustedes. A él lo une Chicago. Podremos tener nuestras diferencias pero yo nunca hubiera podido estar más de treinta años en la cárcel y tener la paz que él tiene. Él no debería estar ahí. Él debería estar donde le dé la gana en el planeta, y si alguien cree que por tenerlo en prisión le han aprisionado su espíritu, está totalmente equivocado.”

Carmen Yulín Cruz y el exprisionero político puertorriqueño Ricardo Jiménez
Carmen Yulín Cruz y el exprisionero político puertorriqueño Ricardo Jiménez

La representante confesó que comenzó a conocer sobre Oscar a principios del 2011. “Coincidí con Tuto Villanueva en una manifestación y le pregunté: ¿qué había hecho él? Tuto paró en seco, me miró con una mirada que me llegó al alma y me contestó: absolutamente nada.

Semanas después llegó a mi oficina un libro sobre Oscar. Inmediatamente después, el Departamento de Justicia de Puerto Rico me entregó un subpoena por supuesto uso indebido del conductor asignado a mi oficina. Ese día me di cuenta que todavía yo vivía en un país capaz de perseguir a la gente simplemente porque piensan diferente. Esa noche lloré muchísimo, de rabia, porque me di cuenta que la idea que tenía de la democracia donde vivía no era cierta.”

“La diáspora ha batallado mucho…”
“Antes yo pensaba que para ser puertorriqueña tú tenías que haber nacido y haberte criado en Puerto Rico. Me he dado cuenta que no necesariamente. La diáspora ha batallado mucho para mantener su idioma y sus raíces. Imagínate que Marc Anthony es el nuevo creador de ‘Preciosa’ para los jóvenes puertorriqueños. He aprendido que Puerto Rico es una nación separada.”

Sobre si la diáspora debería votar en un futuro plebiscito Carmen Yulín, que tiene como segundo nombre Yulín en honor a su abuela paterna, quien lo tenía como apodo este por la ciudad china Yulin, cerca del Río Amarillo, responde: “Hay diferentes opiniones. Yo creo que deben votar. Hay que plantearse cómo sería el proceso.”

Carmen Yulin en el IPRACA Yulín le llena de esperanzas tener al representante Luis Gutiérrez, con voz y voto en el Congreso de Estados Unidos y abogando por la justicia en Puerto Rico. “En Puerto Rico, la esperanza que da tener a un compatriota al otro lado del charco hablando por los que no podemos hablar, da una tranquilidad de espíritu que convoca a continuar dando la lucha todos los días.”

“En cada lucha de justicia social que han dado los puertorriqueños, ahí ha estado Luis Gutiérrez. Y estas cosas se aprenden con el ejemplo. Uno aprende que cuando las causas son nobles y justas el dolor personal va por debajo del posible objetivo que todos y todas podemos alcanzar.”

Su visita incluyó explorar vías para crear intercambios entre Chicago y San Juan, en términos culturales, educativos, de desarrollo económico y espontáneos, y da como ejemplo el hecho de que el Maestro Martorell esté compartiendo con la comunidad puertorriqueña como artista residente. “Prioritariamente, porque hay un sentido de urgencia por un cambio para poder sacar a Puerto Rico de un 16% de desempleo, de los años más violentos, de la falta de derechos civiles, de la falta de derechos que han vivido las uniones.”

Otra de sus propuestas incluye micro-empresas para las comunidades sanjuaneras, que serían del gobierno pero administradas por la comunidad. “Las ganancias serían la mitad para reinvertir en la estructura y la otra mitad para que se establezca un fideicomiso para la gente de esa comunidad. Creo firmemente que la dependencia entumece el alma.”

Néstor Duprey: El doctor Susoni y la ruptura en el PPD

Foto: Alina Luciano
Foto: Alina Luciano

Por: Vanesa Baerga y Manuel de J. González

Néstor Duprey, pasado secretario de la Cámara de Representantes y analista político identificado con el sector soberanista del Partido Popular Democrático (PPD), acaba de publicar su segundo libro El espejo de la ruptura: Vida política del Doctor Francisco M. Susoni, sobre quien fuera Primer Vicepresidente del PPD y Presidente de la Cámara de Representantes.

El libro traza la vida del médico arecibeño desde que vino al mundo hasta su eventual renuncia a los Populares para incorporarse en las filas del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y ser el primer candidato a la gobernación por dicho partido. Pero más que la vida del doctor Susoni, el libro retrata la política puertorriqueña durante cinco décadas del siglo XX a través de cartas, discursos, y documentos y referencias a las ejecutorias de Luis Muñoz Rivera, Antonio R. Barceló, Luis Muñoz Marín, Pedro Albizu Campos y Gilberto Concepción de Gracia, entre otros. El autor utiliza como base la figura del doctor Susoni para contar el nacimiento del PPD y de una escisión histórica tras la cual nació el independentismo electoral de Puerto Rico.
Se trata, sin duda, de una gran aportación al estudio del período entre las décadas del 1920 y 1950, época crucial para entender lo que ocurrió en la otra mitad del siglo.

¿Cuál fue el propósito de este libro? ¿Retrata esa época usando un poco la figura de Susoni como vía ?

“El propósito del libro es dual. En primer lugar, rescatar la figura de Susoni, quien ocupó principales responsabilidades de liderato en aquel periodo histórico cuando fue Presidente del Senado, de la Cámara, del PPD, un destacado líder del Partido Unión (PU) y del Partido Liberal (PL), y había sido olvidada en la política puertorriqueña. Por otro lado, he usado la figura del doctor Susoni de excusa para contar la historia de la relación entre los independentistas y los autonomistas durante los primeros cincuenta años del siglo XX. Durante ese periodo, contrario a lo que ha sido la experiencia luego de la ruptura, los autonomistas y los independentistas que creían en el proceso electoral estaban en la misma colectividad política.”

¿Realmente se puede hablar de un sector autonomista dentro del PPD? Porque si algo sale retratado en el libro es la extraordinaria fuerza del independentismo como corriente ideológica dentro del PPD.

“Lo primero que trato de hacer es redefinir lo que era ser independentista y ser autonomista en esa época, que no es lo mismo que ahora. Por ejemplo, los llamados autonomistas en aquellos momentos, dentro del PU, del PL y del PPD, veían la autonomía como un camino hacia la independencia. No es hasta Muñoz Marín que, por primera vez, un dirigente de esa corriente política plantea la opción autonómica como un estatus permanente, lo que constituye una de las rupturas que ocurren en el PPD.”

Doctor Francisco M. Susoni
Doctor Francisco M. Susoni

¿Se podía hablar de una tendencia autonomista antes del 1945, planteando el autonomismo como un fin?

“Aunque habían dirigentes que se definían a sí mismos como autonomistas, su definición de autonomía no era la misma que tenemos a partir de 1945. Veían la autonomía como un camino, no como un fin en sí mismo. En este libro enmarco el debate que se da en el seno del PPD y el ambiente que había en el PPD a partir de su fundación que, contrario a lo que ha sido la tendencia popularizada, no era un debate donde Muñoz Marín estableció una posición y el resto del liderato permaneció sumiso y callado ante su postura. Hubo mucho cuestionamiento y debate interno. En el libro trato de documentar cómo fue ese debate, que en el caso de Susoni culmina en su salida del PPD, en su renuncia a la presidencia de la Cámara y posteriormente a su ingreso en el PIP.”

¿Podría decirse que el PPD de los primeros cinco años en el poder era mayoritariamente independentista?

“Definitivamente. Lo digo en mi libro y lo dicen los fundadores del PPD. Para los fundadores, particularmente para el doctor Susoni, el PPD se funda para luchar por la independencia de Puerto Rico. Cito varios momentos en la historia del PPD de sus primeros diez años, en que el liderato cuestiona a Muñoz. El principal cuestionamiento de Luis Muñoz Marín y el liderato que lo acompañó del seno del Partido Liberal en su confrontación con Antonio R. Barceló, era que Barceló estaba abandonando la independencia y que no era suficientemente enfático en la lucha independentista. Es con ese argumento que Muñoz se enfrenta a Barceló y es con ese argumento que se funda el PL que luego va a ser el PPD en 1938.”

Háblenos un poco de cuando Gilberto Concepción de Gracia dice que Luis Muñoz Marín le pidió que le escribiera una carta, Gilberto se la escribe suponiendo que Muñoz le iba a dar determinada contestación.

“Cuando el PPD gana las elecciones en 1944, gana todos los municipios menos uno y gana todos los distritos senatoriales. El carácter contundente de la victoria del PPD lleva a la dirección del Congreso Pro Independencia, compuesto en su mayoría por dirigentes del PPD, a plantearle a Muñoz Marín el tema del estatus político.

“En 1953, Gilberto Concepción de Gracia, ya senador por el PIP, relata en un discurso un incidente con Muñoz Marín antes de las elecciones de 1944. Según Concepción de Gracia, antes de las elecciones Muñoz Marín le planteó que una vez el PPD las ganara en 1944 quería definir claramente la posición independentista del PPD. Le pide a Concepción de Gracia que, como presidente del Congreso Pro Independencia, le escriba una carta luego de ganar las elecciones cuestionándole a Muñoz Marín el curso de acción del PPD y que Muñoz Marín se comprometía a que la contestación a la carta defendería la independencia. Sin embargo, no fue así. La contestación no fue la que esperaba. Muñoz Marín dijo que se había visto obligado a contestar de otra manera, pero que él continuaba en su intención original. El resto de la historia se cuenta en el libro.”

¿Qué explica ese cambio que se produce en Muñoz Marín? Estamos hablando de un hombre que venía con una trayectoria independentista desde que irrumpe en la política puertorriqueña. Sin embargo, ocurre todo lo contrario.

“Creo que en Puerto Rico se ha subestimado el efecto que tuvo en Muñoz Marín la discusión paralela del caso de Puerto Rico con el de las Filipinas. Muñoz Marín estuvo en Washington D.C. entre el 1943 hasta el 1946 mientras se discutía en el Congreso la legislación para implementar la independencia de las Filipinas.

“Luego de aprobarse en 1934, el Bill Tydings-McDuffie, que creaba el Commonwealth de Filipinas y que culminaría, luego de la Segunda Guerra Mundial, en la República de las Filipinas, coincidentalmente, la discusión del tema de Puerto Rico la hacía el mismo comité que presidía el senador Millard Tydings.

“En el libro cito una parte de las memorias de Muñoz Marín donde reflexiona sobre ese proceso y señala lo impresionante de la actitud del Congreso hacia las Filipinas, cuando los filipinos acababan de ofrendar sus vidas por la democracia norteamericana en la Segunda Guerra Mundial. Si al pueblo filipino, que ha pasado por todos esos sacrificios, el Congreso no estaba dispuesto a darle la independencia en condiciones económicas favorables, ¿qué sería de Puerto Rico que no había contribuido tanto al triunfo aliado de la Segunda Guerra Mundial?, pensaría Muñoz Marín.

“Susoni, por su parte, le plantea que ha creado una falsa disyuntiva entre libertad económica y libertad política, y que la libertad económica es imposible sin la libertad política. Hay una diferencia ideológica fundamental entre ambos, más allá de las diferencias personales. Dos visiones de la lucha por la soberanía de Puerto Rico en aquel momento, las mismas se separan a partir de ese momento.”

Por lo que dice, ¿no fue que Muñoz se convenció, por lo que vio en Washington de la experiencia filipina, de que no era posible la independencia sin una confrontación con Estados Unidos?

“Yo creo que cobró más fuerza el convencimiento de que era imposible para Puerto Rico sobrevivir económicamente en aquel momento, sin la relación económica con los Estados Unidos, que era muy distinta en esa época. Puerto Rico tenía unas exclusividades que ya no tiene. La diferencia de Muñoz Marín sobre el primer planteamiento de Tydings, que propone una consulta sobre independencia, es que él entiende que debe haber más opciones. Para Muñoz Marín, el comité Tydings debe proponer un plebiscito con tres alternativas: estadidad, independencia y lo que él llama el dominio. ésa es la primera diferencia pública entre el liderato del Congreso Pro Independencia y Muñoz Marín.”

¿Por qué el doctor Susoni no participa en ninguno de los congresos pro independencia?

“El doctor Susoni tenía una posición muy particular dentro del PPD, era vicepresidente del partido y a la vez presidente de un organismo que se llama la Comisión de Conciliación y Arbitraje, que era el organismo disciplinario del PPD. En un sentido, era el operador político dentro del PPD.

Yo planteo en mi libro que en el PPD había tres figuras claves: Muñoz Marín, era la expresión carismática de la colectividad, Vicente Géigel Polanco, era el ideólogo, y el doctor Susoni, que era el que estaba pendiente a la maquinaria política. Susoni era muy cuidadoso de asumir posiciones políticas antagónicas a Muñoz Marín. Es a partir de la reunión en Barranquitas en 1946 que comienza un proceso de cuestionamiento público de Susoni a Muñoz Marín acerca del alejamiento de Muñoz del ideal independentista. Susoni culmina renunciando al PPD y a su escaño en la Cámara.”

¿Considerando que estudió en España, que estaba casado con una española y que era un dirigente político durante la década del ’30, cuál fue la posición de Susoni ante la Guerra Civil Española?

“No he encontrado información de la postura de Susoni sobre la Guerra Civil Española, aunque tuvo que tener posición por su vínculo familiar y afectivo. Curiosamente, tampoco se ha encontrado mucha información sobre la posición de Luis Muñoz Marín sobre esta guerra, hizo pocas expresiones públicas sobre el tema. Susoni era un político, en términos sociales, muy conservador. Aunque fue uno de los fundadores del Frente Unido Pro Constitución de la República en 1936, grupo del cual muchos de sus miembros defendían a la republica española.”

Es una de las personas que más ha estudiado esta época de la historia política puertorriqueña. Ha investigado sobre Géigel Polanco y ahora a Susoni ¿Cuál es su proyecto futuro? ¿Figura Muñoz Marín en ese proyecto?

“Todavía hay mucho que se puede contar de la vida de Muñoz Marín. Pero el gran reto para mí como investigador histórico es comenzar a construir la vida de su figura a partir de sus relaciones más estrechas, sus relaciones familiares y políticas. Muñoz Marín visto a través de los ojos más cercanos, incluyendo, obviamente, los rompimientos. Esos archivos ya están disponibles. Otra relación que me gustaría acometer en algún momento es la relación del senador Tydings con Puerto Rico, con las Filipinas y su proceso de independencia, además de su amistad con Cecil Snyder y el nombramiento de éste como fiscal general, que fue impulsado por Tydings. Me parece que es un área que no se ha trabajado y que a mí me interesaría trabajar.”

Este proyecto investigativo hubiera sido imposible sin la colaboración de la familia Susoni, especialmente su nieto, el doctor Francisco Luis Susoni, quien conserva la documentación y que antes de este libro se había preocupado por mantener viva la imagen de su abuelo. Duprey también reconoce la colaboración de dos instituciones, la Fundación Luis Muñoz Marín y el Instituto Gilberto Concepción de Gracia, el cual le dio acceso a la colección de documentos de don Gilberto. Además, al Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad de Puerto Rico que también le permitió acceso a sus archivos para esta investigación.