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Con brújula, con tiempo, con agenda

René Pérez  Foto: Alina Luciano
René Pérez
Foto: Alina Luciano

Por: Vanesa Baerga

René Pérez Joglar siempre sintió la necesidad de expresarse. Dice que todos los seres humanos sienten la necesidad de expresarse, aunque él en particular, viniendo de una familia donde se fomentaba la expresión artística, no se le hizo muy difícil canalizarla. Es una persona visual, disfruta y se relaciona con el mundo a través de las imágenes. René también escribía cuentos porque en su casa se fomentaba la expresión y la creatividad. “Yo podía estar colgado en la escuela pero en mi casa escribía. Es que si veías a otros hermanos escribiendo, el otro también quería escribir,” dice René, quien cuenta que salió mejor académicamente cuando llegó a la universidad a estudiar diseño gráfico y bellas artes que en los colegios católicos del área metropolitana en los que estudió.

René completó un bachillerato en artes de la Escuela de Artes Plásticas (EAP) en imagen y diseño, y su maestría en bellas artes del Savannah College of Art and Design en el estado de Georgia, Estados Unidos. Mientras completaba los cursos para su bachillerato y maestría hizo videoinstalaciones y mucho trabajo de cortometraje amateur, especialmente de animación en 3D.

“Mientras estudiaba no me enfoqué en algo en particular. Mezclé diferentes variaciones del arte. Esa misma fusión que hago en el arte la hago en mi música y en mis letras. Se parecen mucho, especialmente a lo que estaba haciendo en Savannah. Allá hacía cosas que provocaba en algunos inquietud, molestia o alegría. Georgia se prestaba para eso porque allá los estudiantes presentaban, por ejemplo, venados tomando agua y yo presentaba algo bien sexual o político. Aunque en mi departamento, el de animación 3D, eso se daba menos porque los estudiantes estaban enfocados en juegos de video. En mi departamento eran unos ‘nerds’ a nivel técnico, pero no a nivel conceptual. Yo era ‘nerd’ a nivel técnico también pero además les llevaba propuestas interesantes a nivel conceptual. Tuve discusiones interminables con profesores, siempre tuve cuatro puntos desde que empecé en la universidad, en la escuela no.”

“Mi música tiene miles de propuestas y está llena de informaciones diversas. Calle 13 es una documentación de lo que acontece día a día en el mundo en forma de música. Es como un documental sobre cómo la gente habla, cómo la gente puede ver las cosas a nivel sexual, político, religioso y social. Somos como juglares porque vamos contando cosas que van pasando y las contamos sin ningún tipo de filtro. No porque sea impactante, sino por ser honestos con ellos. Esto no quiere decir que ser grosero es ser honesto, sino que alguna de las supuestas groserías, que para mí no lo son, son las mismas cosas que la gente dice todo el tiempo. Son las mismas cosas que la gente vive, escucha y se ríe de ellas. En el cine, en el teatro y en los documentales ocurre eso. ¿Y por qué no en la música? ¿Por qué no se puede hacer lo mismo que se hace en el cine, en el teatro o en los documentales en la música? Una película, un documental o una obra de teatro en la que no se toque temas fuertes o temas que quizás la gente no quiere tocar, puede dejar de ser interesante.”

“En algunos países han tenido dudas de palabras en mis canciones, pero son más bien dudas culturales, no he tenido malentendidos mayores. Por ejemplo, en el primer CD, me preguntaban quien era Agüeybana. Igual la gente siempre se concentra en las boberías dentro del mensaje. Yo menciono la palabra culo y se concentraron sólo en esa palabra en vez de escuchar toda la idea. Pero eso solo pasa en países pequeños como Puerto Rico, eso no pasa en Argentina ni en España. En países más grandes entienden la idea perfectamente. Puede ser que como Puerto Rico es más pequeño y está aislado y desconectado de muchas cosas, no se entiende igual, pero por eso no puedo dejar de hacer lo mío y crecer por otros lados.”

Para René, la puertorriqueñidad tiene que ver con la identidad de nosotros los puertorriqueños. “Es algo que es necesario por nuestra condición política y no se puede perder. Nosotros debemos aprender a entenderla desde pequeños y los padres se la deben inculcar a sus hijos. Es bien importante crecer con ella, porque de lo contrario es como crecer sin bandera o no tener una brújula. Mientras que la puertorriqueñidad es el corazón, la latinoamericanidad es la espina dorsal. Es importante establecer esa conexión latinoamericana. Latinoamérica nos va a enriquecer. Somos personas que hablamos el mismo idioma y además ellos conservan muchas cosas a nivel cultural que nosotros perdimos y sería importante para nosotros mantener esa conexión. Mi amor por Latinoamérica se ha intensificado por los viajes que he hecho y la gente que he conocido. Los viajes han sido súper importantes para mí. Cada vez que viajas conoces a la gente, los pueblos, la comida y aprendes mucho.”

René Pérez  Foto: Alina Luciano
René Pérez
Foto: Alina Luciano

“Conocer a Mercedes Sosa y a Rubén Blades, el conocerlos bien,” enfatiza René, “ha sido fundamental para mi crecimiento artístico, ideológico y como ser humano.” En el caso particular de Mercedes Sosa, René no se siente heredero de lo que ella hacía y representaba, porque él también representa otras cosas. “Es otra disciplina y otro ambiente. Puede ser un público parecido, tengo público que van al concierto de nova trova y también van al mío. Pero también tengo público que no van al de nova trova y van al mío a bailar o a brincar y de momento yo les tiro el mensaje. Es otra manera de dar el mensaje, pero sí nos parecemos en el cariño que los dos sentimos hacia Latinoamérica, al igual que Rubén Blades. Quizás tengo un poco de lo que ella podía representar a nivel latinoamericano gracias a ella, pero también represento un montón de cosas que no tienen que ver con Latinoamérica, sino con libertades, libertades de expresión y del ser humano. Y también de lo genuino, una cuestión genuina que no es que ella no la tenía, sino que represento esas cosas claramente por la manera en que me expreso y por la manera en que se dan los conciertos.”

Calle 13 realizó el documental “Sin mapa” desde 2006, que empezaron a viajar con la banda para documentarlos, hasta 2007. En principio, la documentación de sus viajes no era para realizar un documental, pero cuando ya habían recopilado suficiente material se dieron cuenta que era buen material para hacer un documental, así lo empataron con una narración. El material se grabó a la par que Calle 13 viajaba por Perú, Venezuela y Colombia. Tienen pensado un próximo documental sobre las fronteras, la identidad puertorriqueña y latinoamericana. “Va a ser una manera entretenida de contar nuestra realidad. La idea, que es parte de nuestra propuesta musical, es acercar a la gente que no está acostumbrada a recibir mensajes más allá de lo banal. Quiero aprovechar y llegarle a la más gente posible. Por ejemplo, un tema con Shakira me ayuda a acercarme a otra gente que quizás no escucharía el mensaje de Calle 13 por sí solo. Eso es parte de la propuesta de Calle 13. Algunos no entienden que es mucho más difícil caminar por este medio que dirigirme a un público específico. Es fácil decir que solamente voy a colaborar musicalmente con cierto sector y quedarme en una esquina. Es bien difícil porque no tienes un público específico, pero nuestro mensaje se está dando.”

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Fusión musical caribeña de la mano de Gema y Pavel en agradecimiento

Gema y Pavel en concierto
Gema y Pavel en concierto

Por: Vanesa Baerga

Gema y Pavel le han dedicado su más reciente disco compacto a Puerto Rico. Esto, por el cariño que este dúo cubano ha desarrollado por la Isla en sus múltiples visitas y presentaciones, además de las amistades que han cultivado y los proyectos musicales presentes y futuros que aquí han surgido. “Para mí Puerto Rico es una extensión de mi casa. Es como si me hubiera ido y hubiera vuelto a llegar a mi casa, un poco cambiada pero es mi casa,” expresó Pavel. El dúo cubano Gema y Pavel estuvo recientemente en Puerto Rico presentando su nuevo disco “Ofrenda a Borinquen”.

“Ofrenda a Borinquen” es una forma de agradecer todo el amor que los puertorriqueños le han brindado a este dúo, especialmente cuando Gema confrontó una detención del Departamento de Inmigración de Estados Unidos en marzo de 2008 que la obligó a quedarse en la Isla por seis meses bajo libertad condicional por haber tenido la visa de turista vencida. Fue en estos seis meses que Gema y Pavel se adentraron a la escena musical boricua. “Aprendimos a admirar la cultura musical de Puerto Rico”, cuenta Pavel.

Ellos crecieron escuchando música puertorriqueña. Gema Corredera explica que cuando eran niños a Cuba llegaron Lucecita Benítez y Danny Rivera. “Danny particularmente marcó mi vida cuando pequeña, en los principios de los años setenta, y Lucecita con Soy de una raza pura y rebelde. Danny cantaba Yo quiero un pueblo, y tenía una voz y un carisma tan fuerte que me enamoré de él como artista. Luego empezaron a llegar otras canciones puertorriqueñas a Cuba. Yo era niña y como la cantaban orquestas cubanas pensaba que eran cubanas, como “Obsesión” que la cantaba la Orquesta Faz.”

En los años ochenta conoció la salsa puertorriqueña de la mano de Héctor Lavoe y Willie Colón, a través de un novio salsero que tuvo.“Cuba y Puerto Rico tienen cultura de islas. Estamos unidos por un mar y una cultura en común, yo creo que eso define nuestro afrocaribe. Vivimos la alegría que tiene que ver con la cultura del tambor, al igual que la hispanidad y la herencia cultural. Somos gitanos del Caribe,” explica Pavel.

OFRENDA A B FOTOEste dúo emigró a España en los años noventa, a sus 30 años, pero a donde quiera que van reafirman su procedencia. “Nosotros somos caribeños, somos cubanos,” dice Pavel, quien ve una similitud en mestizajes y en una energía común entre los mediterráneos y caribeños. “Es una historia de multiculturalidad bastante cercana. Grandes viajeros que fueron conquistadores llegaron al Caribe y dijeron ‘‘coño, eso es como estar en mi casa.’’ Y toda esa energía fue cocinándose también. Mediterráneo y Caribe son como dos espejos.”

Por esto, en su música la base del flamenco es importante. “Eso es parte de la hispanidad. De alguna manera somos portadores de toda esa herencia, y estando en España hemos profundizado más en eso. Allá estuvieron los árabes 700 años. La base del cajón está ahí,” comenta Pavel. En “Ofrenda a Boriqnuen” la fusión flamenqueada es muy importante. “Madrigal” tiene esta fusión y “Quítate de la vía Perico” es una fusión de fandango y música afrocaribeña.

En este disco han incluido varios temas afropuertorriqueños. A través del músico y profesor Ricardo Pons conocieron al músico y co-fundador del grupo de plena Viento de Agua, Héctor “Tito” Matos, quienes fueron personas claves, entre otras, en la realización de este disco.

Los artistas ofrecen una nueva versión de “Las caras lindas”, de Tite Curet Alonso. “Le dimos importancia a un coro que en la versión original no se le da importancia. Le dimos más importancia a ‘‘somos la melaza que ama.‘‘ En la versión original es a las caras lindas de mi gente negra.” Además, le dieron un giro más allá de la canción original, incluyendo un extracto de la bomba “Landie” y el verso “Cerca del mar una verdad, Loíza, tierra santa, un canto del abuelo cimarrón en libertad.”

La clave para esta versión se las dio Giselle Solís, a quien Pavel le está produciendo su disco, y Cacho Montalvo, quienes la hacían con toques de bomba. “Así fue como nos atrapó el tema. En salsa no lo veíamos mucho. La versión de Maelo es una bomba salsa y la versión de Susana Baca es una onda afroperuana con cajones, pero así nos gustó más,” explica Gema.

En casi todo sus discos hay cánticos yorubas. “Está Oché, que es en yoruba, y está Pataki, una canción que está en el disco Síntomas de Fe. Solo en los discos Desnudos ni en La Fiesta de la Ardilla hay cánticos yoruba, son discos más de trova. A excepción de “Oché”, que es un arreglo sobre una canción tradicional afrocaribeña, todas los demás cánticos son composiciones de Pavel. “Yo me reinventé toda esa onda.”comenta Gema

Sus influencias vienen de la música afrocubana, la música clásica, del jazz, del pop rock de los años setenta, de la trova tradicional cubana, del ‘feeling’, de la trova de Silvio y Pablo, los Beatles, entre otros. “ésta es la música con que crecimos,” dice Gema. Aunque en sus pasos se han encontrado con la música de Brasil, de Portugal, el flamenco, música de áfrica y de Asia, las cuales nutren su propuesta musical.

“Han influido todas las músicas que nos gustan. Ya a estas alturas no hablo de buena o mala música, sino de la música que me gusta y la que no me gusta. Desde el rock hasta la clásica, hasta el hip hop, hasta el reggaetón. Yo no puedo decir que eso es buena o mala música. Hay música que me gusta o que no me gusta,” comenta Pavel.

Ambos se sienten continuadores de la obra de la compositora cubana Marta Valdés. “Somos continuadores de toda la herencia de la música cubana, en una transformación. No hacia adelante, sino hacia algún otro lado, partiendo de todo. En nuestra música se nota que le tenemos un gran respeto,” expresó Gema.

Para Pavel, su música es una continuación no sólo de Valdés, sino también de José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Pedro Luis Ferrer, Compay Segundo, la Orquesta de Roberto Fas, Ignacio Piñeiro, y de todos los músicos cubanos con los que creció.

El dúo participó en el Care Fusion Jazz Festival de Nueva York a mediados de junio, luego de su visita a Puerto Rico, y luego de eso regresarían a sus lugares de residencia. Gema vive en Miami y Pavel en Madrid. Ambos tienen proyectos por separado, también. Pavel produciendo el disco de Giselle Solís, cantautora puertorriqueña, y de Virtudes Moreno, cantautora gaditana.

Para largo la candela de Quique Lucca y La Sonora Ponceña

Foto: Herminio Rodríguez
Foto: Herminio Rodríguez

Por: Vanesa Baerga

Ha llevado la salsa puertorriqueña y el nombre de Ponce de la mano a lugares inimaginables. Don Quique Lucca, fundador de la Sonora Ponceña, ha conocido muchos países a través de la orquesta. Ha viajado a Francia, Suiza, Alemania, Inglaterra, entre otros lugares que menciona. Hace unas semanas la orquesta estuvo en Perú y en el estado de la Florida, pero ya don Quique no viaja. “Es que en 1997 tuve un padecimiento en el corazón que me repitió en 1999, y en diciembre pasado me pusieron una mallita en el corazón. Entonces ya no me atrevo a viajar, aunque a todas las presentaciones en Puerto Rico que pueda ir, voy.”

Don Quique recibió a alterNativo© en la sala de su casa en Ponce. Allí ya no caben más placas dedicadas a la orquesta. Éstas las ha recibido a través de los 56 años de la Sonora Ponceña, aunque él tiene muchos más años en la música. “Todo comenzó en 1943; empecé a los 31 años en la música con el Cuarteto Internacional. Ya son 67 años en la música. En 1945, cuando terminó la guerra, un grupo de puertorriqueños de la banda del ejército que estaba en Alemania se unió a la orquesta. Se introdujeron dos trompetas al conjunto, pero como ya no éramos cuatro músicos le cambiamos el nombre a Conjunto Internacional. El cuarteto duró como 3 ó 4 años. Luego, en 1954, yo le cambié el nombre y le puse Sonora del Mambo. El alcalde de Ponce en ese momento, “Guito” Morales, me dice: ‘oye, ¿y por qué no le pones Sonora Ponceña? Yo dije: ‘oye verdad’. Y así, en 1959, le pusimos la Sonora Ponceña.”

Don Quique Lucca en su casa en Ponce, Puerto Rico Foto: Herminio Rodríguez
Don Quique Lucca en su casa en Ponce, Puerto Rico Foto: Herminio Rodríguez

La orquesta acaba de recibir una placa en Orlando, Florida, y todavía don Quique no la ha puesto en la pared de su sala. Piensa donde ponerla para que se vea bien, y es que son tantas. A sus 97 años de edad posee una energía envidiable. La noche anterior a la entrevista llegó a su casa a las cuatro de la mañana, luego de presentarse en Humacao y ese mismo día partían hacia Río Piedras a otra presentación.

La Sonora Ponceña es la embajadora mundial de Ponce, la que más ha influenciado sobre Ponce a una audiencia internacional. Aunque don Quique pareciera no creerse tal distinción y dice modestamente: “Si ellos creen que es así pues lo agradecemos infinitamente, eso hay que aceptarlo con muchísima humildad.”

Ha dicho el escritor cubano Leonardo Padura, que él conoció Ponce a través de las letras de la música de la Sonora. “Es posible que él haya tenido contacto con la Sonora Ponceña. Nunca he ido a Cuba, aunque Papo sí ha ido, fue con la Fania. Aunque cuando cumplimos 35 años me hicieron una entrevista desde Cuba por teléfono para la radio en vivo”, reacciona don Quique explicándose cómo Padura pudo haber llegado hasta donde la Sonora y añade que “eso de las celebraciones me lo inventé yo. Estamos celebrando desde que teníamos 20 años y eso está produciendo millones de dólares en el mundo”.

En casa de Don Quique Lucca en Ponce, Puerto Rico. Foto: Gilberto Rodríguez
En casa de Don Quique Lucca en Ponce, Puerto Rico. Foto: Gilberto Rodríguez

Dice don Quique que a través de las canciones de la Sonora Matancera, orquesta que ha influenciado inmensamente a la Sonora Ponceña, se puede imaginar lo que pueda ser la ciudad de Matanzas en Cuba. Y es que las letras de ambas orquestas tienen historia, muchas son biográficas y en el caso de la nuestra, reflejan el vivir de la sociedad puertorriqueña y la ponceña en particular.

La orquesta se ha mantenido en un ambiente familiar, fundada por don Quique Lucca y ahora dirigida por su hijo Papo Lucca, y se siguen sumando integrantes familiares. Para don Quique la consistencia de éxito de la Sonora se debe a que tiene un estilo de música “que enseguida que empieza sabes que es la Sonora por el sonido, la calidad musical y la armonización”.

¿A dónde Don Quique Lucca le llevaría a pasear en Ponce?

“Cuando vayan a comer deben ir a la Playa de Ponce. Ahí hay un restaurante al lado de la placita que venden mariscos y pescados frescos, es muy bueno. A mí me gusta ese sitio porque yo antes de incursionar en la música trabajaba en un carro público en la playa. Además, también trabajé en las máquinas de los muelles hasta que tuve alrededor de 30 años. A medida que fue mejorando el negocio de la música, dejé el carro público y luego el muelle. Fui dejándolo poco a poco hasta que me quedé de lleno en la música.”

“Otro sitio que pueden ir es a una urbanización residencial que se llama ‘Estancias del Golfo’, porque ahí hay una calle con mi nombre y con el nombre de otros artistas como Ruth Fernández, Tite Curet Alonso, entre otros. También, ahora van a hacer una tarima en La Guancha con el nombre de la Sonora que podrían ir a visitar”, invita orgulloso don Quique, quien le está muy agradecido al pueblo de Ponce pues, aunque no es originalmente de Ponce, sino de Yauco, ha vivido 81 años en este municipio autónomo, desde que tenía 16 años.

“Ponce nos ha acogido en su acervo. Nos hemos hecho en Ponce y viviré eternamente agradecido por eso”, puntualizó Don Quique Lucca.

Publicado originalmente en la revista alterNativo en abril 2010.