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Los caminos de la integración (comunicacional) de Puerto Rico

Por: Vanesa Baerga

Publicado en Otramérica y Claridad.

Los desafíos de la condición colonial actual de Puerto Rico y su impacto en los medios de comunicación fueron abordados en el I Congreso Internacional Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur llevado a cabo en la sede del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación en América Latina (CIESPAL) en Quito, Ecuador.

Foto: Cortesía CIESPAL
Foto: Cortesía CIESPAL

A los integrantes del panel titulado “Comunicación e Integración entre los Pueblos Latinoamericanos” se les preguntó cómo puede Puerto Rico, a pesar de su condición colonial con Estados Unidos, incorporarse a las iniciativas integradoras de la región. Ámbar García, integrante del equipo editorial de ALBA TV, proyecto de articulación comunicacional de los movimientos sociales de América Latina, expresó que “ha habido intentos simbólicos y diplomáticos de potenciar los mecanismos de integración regional comenzando por CELAC, en reconocer a Puerto Rico como parte de la región, y en comenzar a generar condiciones de discusión y tener, incluso en la opinión pública, el tema de la identidad de Puerto Rico. Hemos venido trabajando fuertemente el tema de la criminalización de la organización social en Puerto Rico siguiendo esa agenda, pero además, en las propuestas que se han venido generando en materia política de acumulación de fuerza electoral en Puerto Rico y profundizar el tema de la identidad caribeña, a la luz de la situación surgida con Óscar López Rivera. ¿Qué cómo lo hacemos? Lo hacemos asumiendo los factores de la agenda informativa de integración del continente, en cuanto a la identidad de Puerto Rico y los movimientos insurgentes que se han venido trabajando en tema de independencia”.
Mientras que Juan Carlos Díaz, periodista cubano representando a la agencia cubana de noticias Prensa Latina expresó que “para Cuba, sin duda, constituye un asunto también de principios. Ya lo decían que Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas. Y eso, para nosotros, mantiene una vigencia permanente. En ese sentido, como agencia de prensa, el tema de la descolonización (de Puerto Rico) constituye una prioridad informativa”.

Luis Britto en el Encuentro Sur, CIESPAL (Quito, Ecuador) julio 2015
Luis Britto en el Encuentro Sur, CIESPAL (Quito, Ecuador) julio 2015

Para el abogado, historiador y escritor venezolano Luis Britto García, a veces la forma cómo llega la información al resto de América Latina es precaria y difícil. “Allá (en Puerto Rico) el sistema comunicacional debe ser fundamentalmente privado y muy influido por los grandes monopolios de la comunicación. Me imagino que habrá pequeñas emisoras populares con un alcance limitado pero que expresan el sentimiento del pueblo de Puerto Rico. A través de esas redes mediáticas comunitarias, a veces, alternativas, se mantiene el sentimiento de nacionalidad, de latinoamericanidad y caribeñidad. Además, se hace circular informaciones verídicas sobre el resto del continente. Verdaderamente es una tarea difícil, pero bueno, nada es fácil”.
Para Britto García, Premio Casa de las Américas en 1970 y Premio Nacional de Literatura de 1980, otra forma de integración regional es a través de la literatura. Entre los autores puertorriqueños que destaca figuran Edgardo Rodríguez Juliá, Luis Rafael Sánchez y Ana Lydia Vega. “Yo he seguido muchos escritores de Puerto Rico que me parecen extraordinarios. Son extraordinarios y al mantener ellos vivos el idioma y la creatividad, la invención del idioma, mantienen vivo el sentimiento de la nacionalidad de Puerto Rico y de su pertenencia a la región de América Latina y el Caribe. Eso es ya una forma de mantener la integración del pensamiento que es la fundamental”.
La CIESPAL celebrará otro Congreso académico, esta vez sobre Descolonización, Comunicación y Buen Vivir este próximo septiembre. Además, se espera que haya una continuación del Congreso Internacional Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur el próximo verano. Ambos espacios son ideales para exponer a una audiencia de investigadores de la comunicación los desafíos comunicacionales particulares a los que se enfrenta Puerto Rico.

La comunicación que nos hace ‘más latinoamericanos’

2015-07-21 08.52.46Por: Vanesa Baerga

Publicado en OtraméricaClaridad y El Beisman.

Omar Rincón, Ignacio Ramonet, Atilio Borón, Laura Flanders… el encuentro organizado en Quito con motivo de los 10 primeros años de Telesur reunió a 400 especialistas que apuntaron, desde el Sur político, a otras formas de hacer comunicación.
Como parte del décimo aniversario de la cadena multi-estatal Telesur, el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), con sede en la ciudad de Quito, Ecuador, organizó un encuentro académico en donde se debatió sobre el periodismo desde la perspectiva del sur geopolítico y el plan de integración comunicacional de América Latina y el Caribe. Este evento que duró dos días (el 22 y 23 de julio) contó con la participación del periodista español y ex editor de Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet, del sociólogo argentino Atilio Borón, de la periodista británica asentada en Nueva York Laura Flanders,  y del abogado venezolano Luis Britto García, entre otras figuras reconocidas vinculadas al periodismo latinoamericano progresista y de profundidad.
“En cada proceso progresista en América Latina, (por ejemplo) en Ecuador, en Bolivia, en Argentina con la Ley de Medios, se ha visto que en definitiva es en los medios donde la batalla principal ha tenido que darse,” planteó Ramonet en su conferencia inaugural de este encuentro que contó con la participación de cerca de 400 investigadores de la comunicación, periodistas y estudiantes de periodismo de todo el continente.
“Esta iniciativa (Telesur) ha sido histórica también políticamente. Porque no era normal que en un continente que estaba retomando las riendas de su destino, la lectura de lo que pasaba en el conjunto de América Latina para el exterior la diesen canales esencialmente estadounidenses, la CNN en español y otros canales internacionales norteamericanos. Era indispensable que hubiese una voz en América Latina que hablase de toda América Latina a los latinoamericanos, que en definitiva vivían encerrados cada uno en sus fronteras sin saber qué pasaba en los países vecinos y para saberlo tenían que dirigirse o ver canales como la CNN en español. No había un canal internacional que diese una visión diferente de la que se imponía en América Latina,” continuó el periodista vía satélite desde los estudios de Telesur en Caracas.
“Telesur no tiene competencia. Ese es exactamente el sueño de un canal, no tener competencia. Todos los canales conservadores de América Latina hacen la misma lectura que CNN en español. En el mundo hay un gran deseo de conocer. Se trata de simplemente de darles el incentivo intelectual que hay otras lecturas posibles,” afirmó Ramonet.
Para Omar Rincón, director del Centro de Periodismo de la Universidad de los Andes en Colombia y otro de los conferenciantes, “hay que hacer televisión militante. Esta cosa de que somos objetivos, neutrales, ésta es toda la verdad, me parece que no tiene sentido. Los medios privados militan en un concepto de libertad de expresión que está relacionado con la libertad de empresa, que depende de una sociedad de mercado de libre competencia donde ellos puedan hacer negocio, y lo hacen totalmente de frente y todos lo reconocen. Solamente que a esto lo llaman libertad de expresión. Libertad de negocio es libertad de expresión.”
A lo que abundó que la información no es neutral, sino que hay que politizarla. “El lugar de lectura es político. En lo que se pelea es por el lugar de la enunciación. Desde dónde se enuncia el discurso es la pelea que hay que dar, y en ese sentido, la información, el análisis y los debates (Telesur) lo ha hecho perfectamente para ese tipo de cosas”.

SallyConservadurismo estético

Una de las críticas que el profesor de periodismo le hace al canal es que según él “le ha faltado atrevimiento estético y de formato para transformar la manera de narrar”. Él explicó que “el Sur es diversidad de formatos, que es parte de lo que es América Latina. En el Sur somos diversos y cada comunidad se mira distinto. No basta con informar en Bolivia, si no tenemos en cuenta que Bolivia es más lento para la información porque se construye distinto, y que Argentina es más culturoso, narrativo y hablado, y que en Colombia somos más corporales y que cada país tiene unas estéticas propias que deberían recuperarse tanto en el vestuario como con la puesta en escena”.
La conferencia de clausura estuvo a cargo del politólogo Atilio Borón, quien señaló que “hace 15 o 20 años era muy difícil saber qué pasaba en nuestro país vecino. A los más jóvenes les cuesta imaginar el grado de incomunicación que había entre los países del área, países que compartían frontera. Un desconocimiento profundo. ¿Quién informaba? United Press, French Press, Reuters, después apareció la CNN con una visión completamente diferente en donde lo que se decía estaba filtrado por los intereses corporativos y las necesidades del estado…Hoy somos más latinoamericanos que antes. Hoy en día, el discurso latinoamericano en nuestros países no es una cosa abstracta que está por ahí, sino que tiene referencias concretas. El latinoamericanismo hoy, quiere decir Banco del Sur, quiere decir Telesur, quiere decir la CELAC, quiere decir la UNASUR. La conciencia latinoamericana se ha nutrido y en ese gran proyecto bolivariano encontró, en esta gran señal de noticias, un instrumento muy importante para acelerar su concreción”.

Otras experiencias
Este encuentro contó con paneles donde participaron varios investigadores y representantes de medios de comunicación quienes también presentaron ponencias sobre sus respectivas experiencias, entre ellos: Osvaldo León y Sally Burch (ALAI), Ámbar García (ALBA TV), Juan Carlos Díaz (Prensa Latina), Omar Rincón (CEPER), Isabel Ramos (FLACSO), entre otros.
El resto de los exponentes fueron divididos en grupos de trabajo según su tema, que incluía: integración y comunicación desde el Sur, formación de periodistas con visión del Sur, políticas públicas de información y comunicación, comunicación e información como derecho humano, participación social en procesos informativos, conformación de la agenda temática y el rol de los medios públicos en Latinoamérica.
La CIESPAL es una organización internacional creada por la UNESCO en 1959 que promueve el derecho a la comunicación para democratizar la sociedad a nivel regional. Es de carácter regional y no gubernamental. Esta organización, además, celebra congresos internacionales en donde se discuten los estudios críticos de la comunicación y el periodismo latinoamericano. Además, cuenta con un Observatorio Latinoamericano de Comunicación.

Marco teórico del imperialismo mediático en América Latina

6a00d8341bfb1653ef017744c7c408970d-550wi*A continuación la investigación sobre el imperialismo mediático en América Latina que presenté en el Congreso Internacional sobre Comunicación e Integración Latinoamericana del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) el 23 de julio de 2015 en Quito, Ecuador.

Temática: Conformación de la agenda temática

Eje temático: Medios de comunicación, agenda temática y control

Resúmenes

Título: Marco teórico del imperialismo mediático en América Latina

Palabras claves: conglomerados, hegemonía, neutralidad, ideología, periferia

Según algunos críticos de medios de comunicación uno de los grandes triunfos de la ideología neoliberal ha sido convencer a la audiencia de que los conglomerados de medios de comunicación privados son ideológicamente neutrales y que la concentración de dueños de medios en unas pocas manos privadas es algo natural, inevitable y hasta beneficioso. La libertad de expresión se ha asociado a la industria de medios privados, pero ¿y si todos estos medios privados parten de una misma ideología y unos intereses corporativos similares? A través de la historia de los medios de comunicación en América Latina se ha observado un patrón de dependencia en el contenido que mayormente se presenta a esta audiencia, el mismo proviene o se refleja en los valores de la sociedad estadounidense como el individualismo y el consumismo. América Latina ha jugado un papel periférico en relación con Estados Unidos, no sólo en la política sino también en los medios de comunicación. Para este escrito y presentación se aplicarán varias teorías sobre medios de comunicación como imperialismo mediático, imperialismo cultural, el modelo de dependencia en los medios de comunicación, el modelo de centro-periferia, teoría poscolonial, entre otros.

ENGLISH

Title: Media imperialism in Latin America and its theoretical framework

Key words: conglomerates, hegemony, neutrality, ideology, periphery

According to some mass media critics one of the great triumphs of the neoliberal ideology has been convincing the audience that private mass media conglomerates are ideologically neutral and that the concentration of mass media owners in just a few private hands is something natural, unavoidable, and even beneficial. Free speech has been associated to the private mass media industry, but what if all these private media firms depart from the same ideology and from similar corporate interests? Throughout mass media history in Latin America it has been observed a dependence pattern on the content that is mostly presented to this audience, usually originating or reflecting on US society values such as individualism and consumerism. Latin America has played a peripheral role in relation to the US, not only in politics but also in mass media. For this paper and presentation various mass media theories will be applied, such as media imperialism, cultural imperialism, the dependency model in mass media, center-periphery model, postcolonial theory, etc.

PORTUGUêS

Título: Quadro teórico do imperialismo da mídia na América Latina

Palavras chaves: conglomerados, hegemonía, neutralidade, ideología, periferia

Segundo alguns críticos de meios de comunicação, um dos grandes triunfos da ideología neoliberal tem sido convencer a audiência de que os conglomerados de meios de comunicação privados são ideológicamente neutros e que a concentração de donos de meios em umas poucas mãos privadas é algo natural, inevitável é até beneficiente. A liberdade de expressão tem se associado a indústria de meios privados, más; se todos esses meios privados partem de uma mesma ideología e uns interesses corporativos parecidos? Através da historia dos meios de comunicação na América Latina, se tem observado um patrão de dependência no conteúdo que maiormente se apresenta a essa audiencia, o mesmo provém ou se refleita nos valores da sociedade nos Estatos Unidos como o individualismo e o consumismo. A América Latina tem jogado um papel periférico em relação aos Estados Unidos, não somente na política, más também nos meios de comunicação. Para essa apresentação, se aplicarão varias teorías sobre meios de comunicação como o imperialismo mediático, imperialismo cultural, o modelo de dependência nos meios de comunicação, o modelo de centro-periferia, teoría pós colonial, entre outros.

Marco teórico del imperialismo mediático en América Latina

Este escrito interpreta la relación entre los medios de comunicación privados y los contra-hegemónicos en América Latina en cuanto a la promoción del imperialismo mediático y la oposición a éste. El imperialismo mediático es el concepto utilizado para describir, de manera general, los procesos por los cuales los medios de comunicación modernos han operado para crear, mantener y ampliar los sistemas de dominación y dependencia a escala mundial. El concepto de imperialismo mediático ha sido definido por el académico británico J. Oliver Boyd-Barrett como “el proceso por el cual la posesión, estructura, distribución o el contenido de los medios de comunicación en cualquier país son considerados aislados o conjuntamente sujetos a presiones externas sustanciales de los intereses de los medios de cualquier otro país o países, sin reciprocidad proporcional de influencia por el país tan afectado”. Los dueños de los medios de comunicación que consume la audiencia latinoamericana se han concentrado entre los sectores más ricos y conservadores de la sociedad.

Jorge Botero, ex director de información de Telesur, ha argumentado que “hay que ponerle fin a la unipolaridad del mundo, todo el mundo mirando hacia el norte, en un acto de veneración que raya en la servidumbre. Para nosotros, hay muchos horizontes distintos a los que se ven desde Washington y es por eso que el lema de nuestro canal es Nuestro Norte es el Sur“.

1.1 El imperialismo mediático como teoría

El concepto de imperialismo mediático está estrechamente relacionado al concepto de imperialismo cultural. Ambas formas de imperialismo se han teorizado como intentos de dominar, invadir o subvertir el “espacio cultural” de los demás. Ambos conceptos sugieren un grado de coerción entre el dominante y el elemento dominado, y se utilizan generalmente para referirse a la transmisión de valores occidentales a un público no occidental, especialmente valores como el individualismo, el laicismo y el consumismo. El imperialismo mediático es una mediación compleja de la experiencia cultural, se trata de una ideología dominante que está destinada a ser transmitida; no es simplemente un conjunto de imágenes que se publican en los medios.

La teoría de la dependencia también se relaciona con el concepto de imperialismo mediático, ya que enfatiza cómo los países que fueron colonizados por occidente todavía dependen de sus antiguas metrópolis. El profesor John Tomlinson sostiene que probablemente la esencia del concepto de imperialismo mediático está en la naturaleza integrada y sistemática del capitalismo moderno. Las corporaciones multinacionales y transnacionales tienen una importancia fundamental en este enfoque, ya que representan el elemento más importante en el capitalismo global. Éstas tienen un enorme poder económico (en muchos casos un poder superior a naciones-estado), y están interesadas en comercializar mercados, recursos naturales y mano de obra. Por esta razón, dice Tomlinson, han llegado a representar el punto culminante del desarrollo capitalista y el determinante primordial de las economías del Tercer Mundo. El crítico estadounidense Herbert Schiller ha argumentado que las corporaciones mediáticas multinacionales están enfocadas en crear una infraestructura que responda a la ideología dominante, y promueva, proteja y extienda el sistema capitalista.

La teoría del imperialismo mediático divide el mundo entre países centrales, esto es los más desarrollados en términos de capital y las demás características asociadas al dominio del capital, y países periféricos, los cuales, o dependen de los más desarrollados, o quieren alinear sus valores a los de los países centrales.

Esto se puede confirmar en el caso de América Latina. Las élites de los países en desarrollo suelen tener fuertes lazos con los países centrales y más desarrollados, y en su mayoría están ideológicamente alineadas con ellos. En el caso específico de América Latina, la ciudad de Miami es un centro importante para los medios de comunicación que estén dirigidos a una audiencia latinoamericana. Fred Fejes ha manifestado que “los países en desarrollo son vistos como países que están polarizados entre el sector urbano, cuyos intereses muchas veces están vinculados a los países desarrollados, y el sector rural, donde existe una relación de explotación respecto al sector urbano.” Por lo tanto, se pueden ver varias etapas de la relación centro-periferia que se extiende desde Estados Unidos a través de Miami, a las élites de las ciudades de América Latina, y de allí hacia el campo.

Esta estructura afecta la relaciones de los medios de comunicación con su audiencia. Carlos Marx afirmó que “las ideas no existen en un medio etéreo, sino que siempre están condicionadas por factores sociales e históricos.” Del mismo modo, Noam Chomsky ha señalado que “las iniciativas neoliberales de los últimos treinta años se han diseñado para restringir [el espacio público de participación], dejando la toma de decisiones básicas en las manos de tiranías privadas y esencialmente insensatas, que están vinculadas estrechamente entre sí y con algunos estados con mucho poder”.

A lo largo de la historia de los medios de comunicación en América Latina ha habido un patrón marcado de dependencia, principalmente hacia Estados Unidos. América Latina ha asumido un rol secundario no solamente en la política, sino también en el desarrollo de los medios de comunicación. La producción de los medios de comunicación se origina y produce en un país (región central), mientras que su distribución va a todas partes (países centrales y periféricos); de esta forma es como el “Norte” se relaciona con el “Sur” en términos de medios de comunicación la mayoría de las veces. En este caso, el contenido se produce principalmente en los Estados Unidos, y su destino, entre otras regiones, es América Latina. De este modo, el país o región central que origina y produce el contenido parte de una ideología dominante, la cual después se transmite a los países periféricos mediante la distribución de dicho contenido. Esto podría parecer transparente e inofensivo para la audiencia, pero no lo es.

El modelo de dependencia mediática presenta varias formas de dependencia en el flujo de la comunicación desde los países más desarrollados a los menos desarrollados. Este patrón global del contenido mediático ha sido explicado por el sociólogo noruego Johan Galtung en términos de un modelo de “centro-periferia”, en el que las naciones del mundo se pueden clasificar como centrales y dominantes, o periféricas y dependientes, con un flujo predominante de la primera hacia la segunda. Los países “centrales” generan más noticias y contenido mediático, los cuales son distribuidos a países periféricos o en desarrollo.

América Latina ha tenido un papel periférico hacia Estados Unidos, en términos económicos, políticos y culturales. Sin embargo, los gobiernos de izquierda de las últimas décadas en la región han intentado revertir esa tendencia y reorganizar los flujos de medios de comunicación. Este intento ha incluido la creación de medios de comunicación nacionales y regionales, como Telesur, que ofrece una perspectiva regional y no corporativa en su contenido. Para ello, ha tenido que enfrentar a los conglomerados mediáticos capitalistas en la región, que siguen difundiendo los contenidos alineados con la clase dominante.

Al exportar los valores occidentales a otras sociedades, sobre todo a las sociedades periféricas, los conglomerados mediáticos capitalistas en las regiones del sur han transportado la ideología consumista del capitalismo. Por ejemplo, presentan modos de vida y de consumo a seguir que no guardan relación con el diario vivir ni los recursos disponibles en estas sociedades, entre otros. Las regiones o países centrales han introducido sus valores occidentales a la audiencia de las regiones periféricas, quienes se espera que adopten estos valores como si fueran una solución a los problemas sociales que ellos enfrentan. Esta ideología ha sido adoptada como propia por audiencias receptivas, en un intento para homogeneizar las ideas y los valores del mundo occidental desarrollado como la verdad única.

De acuerdo a la tesis del imperialismo mediático, estos son los cuatro efectos de la globalización en los medios de comunicación:

– Los medios de comunicación globales promueven relaciones de dependencia en lugar de crecimiento económico

– El desequilibrio en el flujo de contenidos de los medios para masas debilita la autonomía cultural u obstaculiza su desarrollo

– La relación desigual en el flujo de noticias aumenta el relativo poder global de los países grandes y ricos que producen las noticias y el contenido en los medios, y también dificulta el crecimiento de una identidad nacional y una imagen de sí mismo adecuada

– Los flujos de los medios de comunicación globales dan lugar a un estado de homogeneización o sincronización cultural, lo cual desemboca en unas formas culturales dominantes, que no tienen ninguna conexión específica con la experiencia real de la mayoría de la gente

El imperialismo mediático también incide en la práctica del periodismo. El periodismo es un elemento superestructural que representa y defiende los intereses del sistema socioeconómico de donde emerge, dice Hernán Uribe, periodista chileno y ex presidente de la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas (CIAP). Los medios surgen en diversas situaciones sociales, políticas y culturales, que los hace subjetivos hacia el entorno del que surgen. Debido a esto, existe la suposición de que los medios de comunicación están sesgados según la ideología en la cual se crearon. Pero el quehacer de informar de los medios de comunicación no es una ciencia exacta, sino el producto de la subjetividad. Hasta un titular de portada o de una noticia, las fotos elegidas y editadas para representar un acontecimiento, el énfasis que se le da a algún punto en particular de la noticia, muestran la ideología particular del medio y de la cultura socioeconómica que lo produjo. La periodista de The Washington Post, Sharon Waxman, sostiene que todas las organizaciones de noticias son un producto de la cultura socioeconómica en la que fueron concebidas. Ella explica que “las cadenas de noticias con sede en Estados Unidos, por ejemplo, suponen tácitamente que el Estado de Israel tiene derecho a existir y que Osama bin Laden es malvado; en el mundo árabe eso es visto como sesgado.” Esta relatividad existe en todos los medios de comunicación, pero la dominación en los flujos de comunicación por parte de occidente permite que este punto de vista particular se proyecte como si fuera un punto de vista universal. De esta forma, esta perspectiva se convierte en una perspectiva “global-local,” en lugar de una perspectiva más, entre muchas otras. Esta afirmación es lo que podemos denominar como la hegemonía de los medios de comunicación. Entonces, se puede articular el concepto de que los medios de comunicación que sean disidentes de la perspectiva particular que se proyecte o que estén contra la hegemonía mediática de occidente, son “contra-hegemónicos”. Algunos ejemplos de esto, además de Telesur, son Russia Today, HispanTV, AlJazeera, entre otros.

1.2 La americanización / occidentalización de los medios de comunicación

La teoría del imperialismo mediático está basada en un relato de acontecimientos históricos. Después de la Segunda Guerra Mundial, los medios de comunicación fluyeron del Occidente desarrollado o capitalista hacia los países menos desarrollados, como herramienta para combatir el modelo alternativo de modernización basado en el socialismo, la planificación y el control del gobierno. Con esto, se intentaba plasmar un modelo de vida exitoso y próspero, y a las instituciones de la democracia liberal como superiores y menos restrictivas.

El mundo, especialmente los países de la periferia, y en nuestro caso América Latina, se ha visto desde entonces inundado de contenido mediático estadounidense, el cual ha mostrado a la mayoría del mundo el estilo de vida norteamericano. Esta forma de vida ha sido presentada como un modelo a seguir y un ideal de modernización en las sociedades aparentemente más tradicionales o no occidentales. El modelo de los medios de comunicación occidentales se ha presentado a las sociedades en desarrollo como modelo de una supuesta libertad de expresión, de modernidad y de progreso económico y cultural.

Carmona ha argumentado que la gran industria de los medios de comunicación “lava el cerebro” de nuestros conciudadanos latinoamericanos haciéndoles creer que viven en el mejor de los mundos posibles, en una realidad que no acepta cambios, con una democracia electoral representativa, que es lo mismo que la libertad de mercado; de una supuesta libertad política y una libertad de información mítica. La teoría cultural crítica señala que:

– La cultura de masas es una degradación en la sociedad capitalista

– La cultura de masas está diseñada para producir una falsa conciencia

– La mercantilización es el proceso primordial

– La cultura de masas encarna una ideología hegemónica

– La ideología puede ser decodificada diferencialmente e incluso revertida

– La cultura popular se puede distinguir de la cultura de masas

Ariel Dorfman y Armand Mattelart analizaron en 1971, mientras vivían en Chile durante el gobierno socialista de Salvador Allende, el contenido político y social de los cómics del Pato Donald. Ellos se dieron cuenta de la disparidad entre la realidad que vivían en Chile y los valores que el Pato Donald asumía. David Kunzle, en su introducción a Cómo leer al Pato Donald: la ideología imperialista en el cómic de Disney, ha manifestado que sectores importantes de la intelectualidad en EE.UU. y Disney tienen un silencio cómplice, porque, según él, los dos comparten la misma base de valores y ven al público general disfrutando de los mismos privilegios culturales. Kunzle argumenta que “esta complicidad se convierte positivamente criminal cuando su ideología común se impone sobre países en desarrollo y no capitalistas, ignorando la disparidad grotesca entre los sueños de Disney de riqueza y de ocio, y las necesidades reales en el tercer mundo.”

Esta “americanización” u occidentalización de la cultura en el mundo ha sido una imposición indirecta, suave y, a veces, disfrazada con la rutina diaria, ya que es más económico para las industrias de los medios de comunicación en países periféricos transmitir repeticiones de programas extranjeros dirigidas a las masas que producir contenido nuevo por cuenta propia. Según McQuail no es la audiencia la que elige directamente la programación, sino las empresas nacionales de medios de comunicación que eligen la programación en nombre de su audiencia, por razones económicas más que por razones ideológicas. Del mismo modo, el sociólogo John Thompson sostiene que la nueva ideología de la industria cultural se encuentra en la ausencia de independencia. Él dice que “los productos de la industria de la cultura están moldeados a la medida y reflejados a una realidad social que se reproduce sin la necesidad de una justificación explícita o casi independiente, ya que el proceso mismo de consumir los productos de la industria cultural induce a las personas a identificarse con las normas sociales prevalecientes y seguir siendo como ya lo son”.

Hay un alto nivel de penetración mediática, sobre todo en relación con las películas y series de televisión norteamericanas en casi todo el mundo. El alto costo de la producción de los medios de comunicación no permite que los países periféricos puedan desarrollar plenamente sus producciones locales, y en vez tienen que recurrir a producciones baratas y ya hechas, que son por lo general de los países centrales.

1.3 ¿Quiénes son los dueños de los medios de comunicación?

Los estados y/o intereses privados son quienes tradicionalmente han influenciado a los medios de comunicación. Hay teorías que sugieren que siempre hay intereses detrás de la cobertura noticiosa, por ejemplo, Schiller propone que los dueños de los medios de comunicación determinan el contenido. Él ha argumentado que los propietarios de las empresas de medios de comunicación masivos utilizan estas vías (tanto consciente como inconscientemente) para sus propios fines, dominar y controlar. En cambio, el crítico de medios de comunicación Mark Hudson ha manifestado que “uno de los grandes triunfos de la ideología neoliberal ha sido convencer a muchos de nosotros que quienes sean los dueños de estos medios no importa, que los medios son ideológicamente neutrales y están por encima de los conflictos sociales, y que la concentración de dueños de medios de comunicación en pocas manos privadas es natural, inevitable y, tal vez incluso, beneficioso”.

Otras teorías sugieren que la cobertura de los medios es el resultado del “valor de la noticia”, atributo y criterio de un evento que se transforma en una ‘historia’ interesante para presentar al público, y que cumple con las presiones organizacionales. El “valor de la noticia” influye en la selección de las noticias. Galtung y Ruge han indicado que hay tres tipos principales de factores para esta selección: que las noticias cumplan con los requisitos de la organización de medios, y que estén relacionadas a los factores socioculturales. El “valor de la noticia” primario en los medios de comunicación occidentales, según McQuail, son: acontecimientos de gran escala, la cercanía de los acontecimientos, la claridad de lo que significa la noticia, que haya ocurrido hace poco tiempo, la pertinencia, la consonancia, la personificación, la negatividad, la importancia, y el drama y la acción.

1.4 UNESCO: Informe McBride

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), publicó en 1980 un trabajo sobre la reorganización necesaria en el movimiento global de los medios de comunicación. Esta publicación se tituló “Voces múltiples, un solo mundo”, también conocido como el Informe McBride. Sean McBride fue un político, activista, abogado irlandés y ganador del Premio Nobel de la Paz en 1974, que presidió la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación, comisión perteneciente a la UNESCO que redactó el informe. En esta publicación, cuyo propósito era contribuir a la pluralidad de los medios de comunicación, se afirma que el flujo de los medios globales está monopolizado por el mundo occidental. Con este informe, la UNESCO se proponía demostrar y legitimar los informes realizados por el Movimiento de Países No Alineados en Argel en el 1973, quienes concluyeron que el imperialismo no se limitaba a los dominios políticos y económicos, sino también incluía dominios culturales y sociales. De esta manera, se les imponía una dominación ideológica extranjera a las personas en los países en desarrollo. Este informe fue aceptado por la UNESCO, pero durante su proceso de gestación hubo desacuerdos entre los países que lo favorecían u objetaban, culminando en la retirada de Estados Unidos y Gran Bretaña de la UNESCO, aunque luego se reincorporarían. El Informe McBride afirma que:

“Es esencial que todos los hombres y mujeres, en todos los ambientes sociales y culturales, tengan la oportunidad de incorporarse al proceso de reflexión colectiva, para que se desarrollen nuevas ideas y se tomen medidas más positivas que les permitan sacudirse de la inercia imperante”.

A partir de ahí, el Tercer Mundo exigió un nuevo orden mundial de la información, que puede calificarse como “las cuatro D’s”:

– democratización del flujo de información entre los países

– descolonización o afirmación de la identidad cultural, la independencia y la autodeterminación

– desmonopolización, o la aplicación de reglamentación a las actividades de las empresas de comunicación transnacionales

– desarrollo, o la cooperación regional, la educación y el desarrollo de la infraestructura

El Informe MacBride surgió como respuesta a la desigualdad en los medios de comunicación entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Tres cuartas partes de la población mundial viven en los países del “Sur” socioeconómico, en donde se producen menos de la mitad de los periódicos totales en el mundo. En África, por ejemplo, hay ocho países o territorios en donde no se publica un solo periódico diario, mientras que en el mundo árabe hay tres países en donde tampoco publican un periódico diario. Además, en el “Sur” sólo se tiene el 5% de la capacidad de las computadoras en el mundo.

El Informe McBride destacó cinco aspectos del flujo de los medios de comunicación a nivel mundial: las comunicaciones son unilaterales, son transnacionales, su control está concentrado o monopolizado, la información se alinea a los valores del entorno que la produce y la distribución es democrática por su capacidad de llegar a una audiencia masiva. Por ejemplo, dos consecuencias de la transnacionalización de los medios de comunicación son la homogeneización de los contenidos y del espectador, y la segunda, es que convierte al receptor de información en un consumidor de servicios al priorizar los aspectos comerciales de la comunicación. El informe señala la necesidad de adoptar medidas legislativas eficaces para limitar el monopolio en el flujo de los medios de comunicación, para que las empresas transnacionales se ajusten a las políticas de cada nación en desarrollo, y así mejorar los modelos que permitan fortalecer la independencia de los medios. La comisión del Informe McBride llegó a su fin en el 1980, debido a que los grandes países occidentales intensificaron su protesta a la misma.

En la siguiente gráfica se muestra cuáles son los países o regiones en el mundo que reciben más ganancias económicas por sus productos culturales vendidos a través de los medios de comunicación. El 87% de las ganancias económicas obtenidas en la producción de bienes culturales, se las reparten Estados Unidos (55%), la Unión Europea (25%) y Japón (15%). El 13% restante es repartido entre el resto de los países del mundo, con América Latina participando de un 5%.

Figura 1. Las ganancias económicas obtenidas por la producción de bienes culturales[1]

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Telesur nació como una reacción a la imposición de los medios occidentales hegemónicos a los países no occidentales y no hegemónicos. Este canal promueve la integración pan-latinoamericana y el anti-imperialismo. Eduardo Galeano argumentó que mientras los países desarrollados y los países en desarrollo sigan teniendo relaciones sin condiciones, como el libre comercio, el patrón de dependencia de la periferia en relación con el centro nunca tendrá fin. Esa relación desigual es lo que le permite al centro controlar a la periferia. Ya lo dijo Galeano: “Nuestra unión hace su fuerza, en la medida en que los países, al no romper previamente con los moldes del subdesarrollo y de la dependencia, integran sus respectivas servidumbres”.

El surgimiento de Telesur ha tenido lugar en una región que ha padecido el colonialismo, y luego ha venido a formar parte de una relación centro-periferia, desde la perspectiva de la periferia. Surge de una región, donde varios de sus países, están buscando establecer y controlar sus propios medios de comunicación. Hasta ahora, la región ha dependido de los países centrales para cumplir con sus exigencias de las industrias culturales, lo que ha llevado a una americanización u occidentalización de sus medios de comunicación. Las audiencias periféricas han visto un bombardeo mediático de imágenes, estilos de vida e ideologías que son ajenos a ellos. Y éstas se han fundido con las locales, creando la ‘hibridación’, como Mattelart ha manifestado. Considero además, que la ‘hibridación’ tiene diferentes matices en la audiencia periférica, entre los espectadores que se resisten al imperialismo cultural y mediático y los que se asimilan por completo.

De acuerdo con la teoría cultural crítica, la cultura de masas encarna una ideología hegemónica, que es la que se presenta como normal y aceptable para las audiencias de masas a nivel mundial. Las empresas multinacionales y transnacionales han jugado un papel fundamental en la promoción de la cultura occidental a un público no occidental, pero esto no ha ocurrido a la inversa, lo que ha afectado el flujo de medios de comunicación en todo el mundo, porque únicamente se ha mostrado a través de los medios de comunicación un sólo punto de vista y una sola ideología: la ideología dominante.

 

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[1] Fuente: Aharonian, Aram. 2007. “Democratizar la información: McBride y El Nuevo Orden, 26 años después” en Telesur. Las estadísticas son aproximadas. Elaboración propia.

Puerto Rico se refleja desde una perspectiva latinoamericana

Andrés Izarra Foto: Sebastián Pérez
Andrés Izarra
Foto: Sebastián Pérez

Por: Vanesa Baerga

Como parte de una nueva serie de conversatorios auspiciados por el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEAPRC), Andrés Izarra, presidente de la canal internacional de noticias Telesur, ofreció a un público sediento de información veraz sobre sucesos que ocurren en nuestro continente detalles de éste y cómo funciona en Puerto Rico. Parte de su visita se debió a que se celebran dos años de su lanzamiento en Puerto Rico, y a que ya es hora de aplanar terreno para una corresponsalía en el Caribe hispano, más allá de Cuba.

El lanzamiento de Telesur fue en el 2005, pero en Puerto Rico lleva solo dos años. Esto se debe a que durante los primeros dos años de existencia del canal se estaba buscando la forma de cómo insertarlo en los medios de comunicación puertorriqueños. Jesús “Fucho” Espinoza, director ejecutivo de Encuentrovisión, canal por el cual se transmite Telesur en Puerto Rico, cuenta que la audiencia puertorriqueña se ha identificado rápido con Telesur debido a que al fin un canal nos cuenta la historia de otra manera. Aunque admite que es un esfuerzo muy grande, tal vez demasiado grande, el alimento del público y todos los mensajes que llegan a las oficinas de Telesur en Caracas de parte del público puertorriqueño es lo que los mantiene vivos.

La idea de Telesur en Puerto Rico es ir creciendo en audiencia para darle al puertorriqueño una presencia más directa de América Latina, que vean la similitud cultural e histórica y se identifiquen con los hermanos latinoamericanos. “Y además,” comenta Espinoza, “la gente en América Latina está bien interesada en saber qué es y cómo es Puerto Rico.”

telesur7dn63017Telesur ofrece una alternativa a la hegemonía informacional que tienen los medios corporativos. “La verdad no la tiene una sola persona o un solo grupo, y el canal brinda una perspectiva latinoamericana que tanta falta hace en Puerto Rico,” dijo el arqueólogo Miguel Rodríguez, rector del CEAPRC, en la conferencia de prensa del conversatorio.

Para Izarra la ética periodística y la credibilidad son muy importantes y asegura que en el canal se muestran distintas opiniones. “En América Latina, sobre todo, hay dos corrientes que están en una pugna actualmente. Una está aliada con Estados Unidos y con el imperialismo, otra es aliada de la justicia social y comunitaria. Nuestro rol no es ser árbitro de esas corrientes sino expresar lo que ocurre con estas corrientes. Nosotros tenemos espacios de opinión donde va gente con diferentes opiniones. Nosotros no somos jueces ideológicos de nadie,” enfatizó Izarra. Añadió que lo que los hace distintos es la diversidad y la realidad de lo que se presenta; el rol del canal es transmitir la noticia tal como es, aunque a unos les guste y a otros no.

Con la incursión de la programación en Puerto Rico, unos valientes liderados por Espinoza y Rafael Torres Padilla, presidente de Encuentrovisión, se atrevieron a vencer ese estigma que hay sobre Telesur de que es una programación política y de propaganda destinada a lavarles el cerebro a los pueblos, el cual se ha creado por ofrecer una versión distinta. “La información que proveemos es producto del fermento de unos procesos políticos determinados y obviamente los que tiemblan con el levantamiento de los pueblos nos condenan y criminalizan,” añadió Izarra, quien trabajó varios años en NBC, fue parte del equipo que inició CNN en Español en 1997, también trabajó en Radio Caracas Televisión (RCTV), del cual renunció durante el fallido golpe de estado al presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías en 2002 por negarse a reportar mentiras sobre el mismo. Luego de esto, en agosto 2004, fue nombrado Ministro de Comunicaciones de Venezuela, y conjuntamente fue nombrado presidente de Telesur, aunque tuvo que renunciar al Ministerio por conflicto de intereses entre ambos.

Las corresponsalías permanentes de Telesur están ubicadas en México, Estados Unidos, Cuba, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Perú, Argentina, Bolivia y Venezuela y están compuestas por personal local. No tienen corresponsalías todavía fuera de las Américas, aunque deberían, confiesa Izarra, al menos en Madrid, Londres o Bruselas, sede de diferentes organizaciones internacionales. La meta de Telesur es que en 5 años se alcance una cobertura global, incluyendo a áfrica y Asia. Además, cerrar la brecha en sitios donde todavía no llega el canal aprovechando las nuevas tecnologías y las nuevas oportunidades que se abren por la digitalización. Por el momento la programación es en español, excepto por media hora que pasan todos los días en portugués. Aunque, explica Izarra, además de llevar la información a Brasil, quieren que la señal se extienda para Angola y Mozambique, países de habla portuguesa en áfrica. En un futuro les interesa que el contenido del canal también pueda ser accedido en inglés para así lograr una mayor internacionalización del mensaje latinoamericano. Izarra espera que en unos años se hayan consolidado la mayoría de los procesos de producción que están ya en marcha.

“Gracias a los avances tecnológicos y a la difusión de las herramientas de comunicaciones, las comunicaciones están siendo cada vez más democratizadas. En la medida que más voces puedan enriquecer el debate social y comunicacional las sociedades van a poder crecer y enriquecerse,” manifestó Izarra . Dio como ejemplo de este avance el que Argentina hace una semana aprobó una nueva ley de comunicación audiovisual, que reconoce la comunicación como derecho humano y social. La misma establece, entre otras cosas, que una empresa no puede tener más de diez licencias de radio y televisión, tampoco puede ser titular de un canal de TV de aire y de uno de cable en una misma localidad. Este ha sido uno de los puntos que mayores críticas ha provocado entre las empresas con intereses en el sector.

Andrés IzarraA juicio de Izarra, lo más importante es que la comunidad tenga la capacidad de generar sus propias voces. Explica que en Venezuela la comunicación está en manos del pueblo y que esto es una política de estado. El estado acompaña la comunicación que se hace directamente desde las comunidades, las financia y las apoya, ya que es una parte fundamental y vital de la construcción del tejido de la democracia participativa y del modelo de poder directamente del pueblo que en Venezuela se está construyendo. Su línea editorial busca dar la voz del pueblo de América Latina.

Los medios de información en América Latina y la función de Telesur

imagesPor: Vanesa Baerga

Históricamente los conglomerados mediáticos en América Latina han estado alineados políticamente a la derecha y han participado activamente de los procesos políticos en sus respectivos países. Como ejemplo se encuentran el apoyo recibido por parte de los medios de información a dos golpes de estado en América Latina, el de Chile en 1973 y el frustrado golpe contra Hugo Chávez en 2002.

En el caso de Chile, el periódico El Mercurio fue financiado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, cuando Salvador Allende estaba en el poder, para desprestigiar su gobierno socialista y crear un estado de tensión psicológica más allá de la realidad en los lectores del periódico más leído del país. Su intención era que, a través de sus noticias, la sociedad chilena sintiera que había perdido su tradicional racionalidad y respeto por la ley. Los medios de información son esenciales en asuntos políticos ya que ellos informan, sugieren actitudes a la audiencia, y ayudan a formar una ideología colectiva.

En el caso de Venezuela, los medios privados venezolanos se han convertido en la feroz oposición política del gobierno de Chávez, y los encargados principales de desacreditar a su gobierno y a sus seguidores, a la misma vez que victimizan a la oposición.

El ex–presidente argentino Néstor Kirchner y el presidente uruguayo Tabaré Vázquez se han referido a los medios privados como la oposición política no-elegida.

Control de elite conservadora
Por los pasados treinta años, los medios de información en América Latina han estado monopolizados por una elite conservadora que ha protegido sus propios intereses económicos y corporativos particulares. Durante los 1980’s y los 1990’s, varios gobiernos latinoamericanos introdujeron la privatización junto a medidas políticas conservadoras, pero ahora, las cosas han estado cambiando. Los medios de información privados, que es alrededor del 90% del total de medios, se han posicionado como la oposición política cuando se trata de líderes progresistas. Estos medios y sus reportajes responden a sus intereses ideológicos, los cuales tienen estrechos lazos con políticas norteamericanas. Han penetrado a la audiencia latinoamericana, junto a la incursión de conglomerados mediáticos norteamericanos como Univisión, Telemundo y CNN en Español. En la medida en que gobiernos progresistas han llegado al poder se empieza a cuestionar cómo se podía penetrar el bloqueo mediático para comunicar su visión.

telesur-20061106-112410La voz de América Latina
Alguna vez dijo Fidel Castro, icono antiimperialista, que lo que necesitaba América Latina era su propio medio de información para contrarrestar los reportajes de estos conglomerados. Hugo Chávez puso acción y capital a las palabras de Fidel, y con el apoyo de otros líderes de la región se creó Telesur. La Junta de Miembros de Telesur dice que el canal tiene como propósito brindar una alternativa a la audiencia, y de esta forma fomentar una pluralidad en reportajes. Su surgimiento en la industria de medios en América Latina ha sido recibido con críticas de parte de sus detractores, regocijo de parte de sus seguidores, y escepticismo de parte de otros.

El proyecto de Telesur
Telesur es un canal de noticias 24 horas financiado por gobiernos latinoamericanos progresistas. Tiene como propósito ofrecer otro punto de vista al dominante en los medios de comunicación privados, los cuales son guiados por una línea corporativa y conservadora, como es el caso de Univisión, Telemundo, Televisa, Venevisión, TV Globo, El Mercurio en Chile, y muchos otros.
Telesur surge en un momento políticamente histórico en la región latinoamericana. El proyecto de Telesur nace en julio del 2005, y fue inicialmente apoyado por los gobiernos de Venezuela, Argentina, Cuba y Uruguay. Los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Brasil y Paraguay se unieron después.

Aram Aharonian, director de Telesur, ha dicho que no se está tratando de competir en la misma base con medios hegemónicos o “mainstream”, Telesur provee una alternativa para lo que Aharonian llama la industria hegemónica de comunicaciones que tiene un solo mensaje y una sola forma de pensar. Él dice: “Mientras CNN en Español presenta las últimas tendencias de moda en París, Milán o Nueva York, las últimas noticias de Wall Street, o la próxima película de Hollywood que llegara a los cines, Telesur presenta documentales sobre historia, cultura, arte y movimientos sociales en América Latina, noticias sobre la política regional latinoamericana y películas independientes locales e internacionales”.

El surgimiento de Telesur ha sido parte de una tendencia internacional que se ha dado a principios del siglo 21, de parte de países que se han sentido insatisfechos por la forma en que los medios de información hegemónicos –que promueven, protegen y extienden el sistema capitalista– han tratado asuntos concernientes a sus regiones o países. Algunos de los países que han lanzado estaciones de noticias contrahegemónicas son: Qatar, Rusia, Francia, e Irán, quienes junto a Venezuela, pretenden proveer, de acuerdo a ellos, un mejor entendimiento de sus regiones y de sus políticas. El pionero de todos estos fue al-Jazeera en Qatar.

estudios-de-telesur-01Los medios de información masivos han estado tradicionalmente concentrados en un punto de vista occidental, particularmente anglosajón, al igual que su forma de entender los procesos que ocurren alrededor del mundo. Por lo tanto, estos nuevos medios de información tienen el propósito de explicar desde su perspectiva los asuntos más importantes que ocurren en sus regiones o países. Estos noticieros contra-hegemónicos están respaldados por un alto nivel de profesionalismo y fondos generosos de parte de sus gobiernos. Su propósito es retar los noticieros internacionales.

La creación de noticieros 24 horas siete días a la semana es definitivamente parte del proceso globalizador y es base para la creación de una esfera pública global. Estos canales 24/7 son la última expansión de intereses corporativos llevados a cabo por occidente y son los vehículos para el imperialismo cultural, el cual propaga los flujos de noticias de occidente al resto del mundo. A través de estos canales se propone una ideología, una que no siempre concuerda con la audiencia, en el sentido de que muchas veces lo que se proyecta no se relaciona con la percepción del que recibe la noticia. De esta forma puede ocurrir un conflicto informacional entre el receptor y el emisario. La habilidad de los noticieros satélites de transmitir simultáneamente alrededor del mundo y juntar audiencias durante momentos históricos y noticias de último momento crea el surgimiento de una esfera pública global genuina y establece cimientos cosmopolitas.

Telesur y el resto de los canales contra-hegemónicos cuentan con el profesionalismo y el financiamiento necesarios. Yo diría que tendrían que desligarse de sus gobiernos para adquirir una mayor independencia, pero mientras tanto es un maravilloso desorden comunicacional, como ha dicho Andrés Izarra, presidente de Telesur.