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Cómo se logró sacar a Puerto Rico de la lista de colonias de la ONU

“Estados Unidos tenía mucho poder dentro de la ONU (Organización de Naciones Unidas) para convencer y lograr que alguna gente reconociera el Estado Libre Asociado de Puerto Rico (ELA) como gobierno propio, y se inventó esta cosa (ELA). Y lo logró, pero era un fraude”, plantea Rafael Ruiz Ayala, abogado puertorriqueño y quien ha fungido de asesor en la plataforma del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Juristas e historiadores puertorriqueños denunciaron y han seguido denunciando repetidamente en las Naciones Unidas que el ELA ha sido un intento de legitimar la colonia en Puerto Rico. Pero aun así, en 1953 el gobierno de Estados Unidos logró que la Asamblea General de Naciones Unidas sacara a Puerto Rico de la lista de colonias.

El abogado, historiador y vicepresidente del Colegio de Abogados de Puerto Rico, Alejandro Torres Rivera, explica que Estados Unidos planteó en la ONU que, con la creación del ELA, Puerto Rico contaba con un avance suficiente en materia de gobierno propio y ya no tendría que cumplir con el mandato del Artículo 75 de la Carta de las Naciones Unidas. Este artículo establece que la potencia colonizadora debe rendir informes anuales a la ONU sobre los avances en términos de descolonización del territorio colonizado. En ese sentido, Estados Unidos dejó de tener la obligación de informarle a las Naciones Unidas sobre Puerto Rico, pues se planteó que había alcanzado un nivel de autogobierno suficiente.

Esto, debido a que la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en respuesta a la ola de luchas anti coloniales en todo el mundo, requería la descolonización de todas las colonias, los pueblos administrados por potencias y los pueblos que aún no hubieran alcanzado su independencia.

Luchas anticoloniales

A raíz del fin de la Segunda Guerra Mundial y con las potencias europeas arruinadas al finalizar la guerra, surgen entre las décadas de 1940 y 1960, las luchas anti coloniales y de independencia en los países africanos y asiáticos. Eso llevó a las Naciones Unidas a crear el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas para acabar con el colonialismo en el mundo.

Luego de Estados Unidos ganar la Segunda Guerra Mundial se encuentra en una posición privilegiada para no tener que hacer lo que hicieron o lo que tuvieron que hacer potencias como Francia e Inglaterra, de descolonizar y permitir la independencia de los países que habían colonizado. En la posguerra, las potencias europeas no tenían la infraestructura ni la capacidad para seguir administrando las colonias, pues aun habiendo ganado, estaban destruidas. Además, las colonias reclamaban su independencia, por lo tanto pudieron lograr la descolonización.

Y es que, aunque Estados Unidos apoyó la descolonización de los países africanos y asiáticos, en 1953 le anuncia al mundo – entre otras cosas, también por presión internacional –  que Puerto Rico había adoptado un nuevo estatuto jurídico que,  aunque no era la independencia, sí le daba al territorio un gobierno autónomo y no colonial.

Ése era el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, tal como se conoce ahora. Sin embargo, tal figura jurídica no existe en el derecho internacional y tampoco existe dentro del marco constitucional del propio gobierno de Estados Unidos, como quedó revelado recientemente a través del caso del Pueblo de Puerto Rico vs. Sánchez Valle. “Estados Unidos estaba en una posición perfecta de poder absoluto, de liderato absoluto, una maquinaria militar muy fuerte”, explica Ruiz Ayala.

Estados Unidos ha mantenido una colonia en el Caribe, pese a que a nivel internacional se entiende la ilegalidad de mantener colonias. Entonces, ¿en qué le ha beneficiado a Estados Unidos mantener a Puerto Rico bajo su jurisdicción?

“Los Estados Unidos entiende que tiene que convertir a toda América Latina en una especie de búnker, lo que ellos llamaban su backyard, su patio trasero. Y dentro de la estrategia militar de los Estados Unidos para el hemisferio occidental, Puerto Rico que de hecho es hasta rectangular, sería como quien dice un portaaviones. Puerto Rico era su portaaviones en el Caribe. Repleto de bases militares, la base naval más importante de Occidente, y desde Puerto Rico se pretendía controlar a América Latina, a través de ese aparato militar. Por lo tanto, para Estados Unidos, la idea de que Puerto Rico fuera independiente era inaceptable,” explica Ruiz Ayala.

No obstante, Puerto Rico, al no tener personalidad jurídica, no cuenta con remedios legales para enfrentar esto. Aunque, el también historiador Torres Rivera ha destacado que el Colegio de Abogados de Puerto Rico sí se ha planteado comparecer ante la Corte Internacional de Justicia.

“En un tribunal tiene que haber partes, Puerto Rico no es una persona jurídica. Puerto Rico es un florero. Un florero no puede ir al tribunal a demandar a Estados Unidos, que es una persona jurídica o una entidad jurídica viviente, soberana. Puerto Rico es una entidad jurídica pero no tiene soberanía para ir a ningún lugar. Además, de que Estados Unidos tendría que estar voluntariamente sometido a la jurisdicción de esa corte,” destaca Ruiz Ayala.

Puerto Rico en la región latinoamericana

Pese a esto, varias organizaciones, en su mayoría independentistas, han participado a través de los años de reuniones regionales o internacionales como invitados especiales.

En muy pocas ocasiones va una delegación oficial de Puerto Rico. Aunque, el pasado junio el gobernador de Puerto Rico, asistió como invitado especial a la 7ma Cumbre de Jefes de Estado y Gobiernos de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) celebrada en La Habana, Cuba, como señal a un posible fortalecimiento de la presencia de Puerto Rico en la región.

Pero, más allá de reuniones regionales, Ruiz Ayala advierte que lo que se puede hacer es presión política.

“La Asamblea General de las Naciones Unidas tiene injerencia y puede pronunciarse. El Comité de Descolonización puede pronunciarse, y se ha pronunciado y debe seguirse pronunciando. Pero esos cuerpos lo que pueden hacer es presión política. Necesaria y bienvenida,” señala Ruiz Ayala. A lo que añade que los países a nivel individual y las instituciones políticas, especialmente las latinoamericanas, pueden y deben hacer esa presión “porque Puerto Rico ha sido y es colonia para servir de portaaviones desde donde invadir y dar los golpes de estado a sus respectivos gobiernos electos. América Latina tiene un interés también de sacar a Estados Unidos de Puerto Rico porque es una base de operaciones menos contra ellos”.

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‘El Estado Libre Asociado [de Puerto Rico] es una ficción’

ela-es-pr“Hay que agradecer la sinceridad, después de tantos años de hipocresía,” apunta el abogado puertorriqueño Rafael Ruiz Ayala al referirse a la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso del Pueblo de Puerto Rico vs. Sánchez Valle.

Dicha decisión confirmó el pasado 9 de junio que el Estado Libre Asociado (ELA), la estructura jurídica sobre la que ha descansado el gobierno de Puerto Rico por los pasados 60 años, no tiene soberanía propia para la cláusula constitucional federal contra la doble exposición en casos criminales. Esta cláusula, tanto en la Constitución de Estados Unidos como en la de Puerto Rico, impide que una persona sea procesada penalmente dos veces por el mismo delito.

Luis Sánchez Valle y Jaime Gómez Márquez fueron acusados por la venta de un arma a un agente encubierto de la Policía, en dos jurisdicciones, la jurisdicción del ELA (Puerto Rico) y la jurisdicción federal de Estados Unidos.

ilusion-elaMediante este caso, el Tribunal Supremo de Estados Unidos reafirmó que la última fuente de poder del gobierno de Puerto Rico es el Congreso de Estados Unidos. Esto deja al descubierto que la interpretación que se le ha dado al Estado Libre Asociado de Puerto Rico (ELA) como una fórmula política con soberanía fue errónea, y confirma lo que una buena parte de la población puertorriqueña siempre ha denunciado: que la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos ha tenido y tiene un carácter claramente colonial.

El secretario de Justicia de Puerto Rico, César Miranda, afiliado al Partido Popular Democrático (PPD), partido que aboga por mantener la relación actual con Estados Unidos a través del ELA, lamentó la decisión y aceptó que la misma es adversa a la posición que ha defendido a lo largo de su vida pues entendía que el ELA incluía “un concepto de gobierno propio que se estableció en 1952” y que había “un nivel de soberanía que nace de esa relación”.

Para Ruiz Ayala, quien ha fungido como asesor en la plataforma del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), el Tribunal Supremo de Estados Unidos finalmente se sinceró y “decidió salir del clóset y decir que el Estado Libre Asociado es una ficción. Puerto Rico siempre ha sido un territorio, una colonia de los Estados Unidos. Cosa que es ilegal bajo el derecho internacional pero que es una realidad a nivel político”. “Siempre lo habíamos dicho los independentistas, y por decir eso metieron gente presa en Puerto Rico y la persiguieron por décadas. Pues, ahora resulta que todo eso que se hizo de manera ilegal y delatoria de los derechos humanos fundamentales de los puertorriqueños de la época por parte del gobierno de Estados Unidos y por parte del PPD resultó que es la verdad. Puerto Rico es una colonia, una triste y llana colonia, no diferente de Hong Kong o de las Islas Malvinas, y quien manda en Puerto Rico es el Congreso de Estados Unidos”.

Las autoridades gubernamentales de Puerto Rico, por lo general, han asumido una supuesta soberanía política de este territorio no incorporado de Estados Unidos. Esto, a pesar de que todos los casos que el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha visto acerca de su relación con Puerto Rico han constatado la condición de subordinación política de esta isla caribeña bajo la llamada Cláusula Territorial de la Constitución de Estados Unidos. Los llamados Casos Insulares de principios del siglo XX se dieron al no contar Estados Unidos con una estructura jurídica para territorios no incorporados, como Puerto Rico. Y éstos fueron definiendo, caso a caso, el carácter colonial de la relación entre Estados Unidos y Puerto Rico.

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Entre los Casos Insulares se encuentra la decisión de Balzac (1922) y, de acuerdo a esta decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, Puerto Rico “pertenece a pero no es parte de los Estados Unidos” y tiene aquellos poderes que el Congreso, dentro de los límites de la Constitución de Estados Unidos, pueda delegarle y quitarle o negarle en su discreción. “Puerto Rico tiene menos facultades que las facultades que tienen bajo la Constitución de los Estados Unidos las tribus indígenas, que sí tienen soberanía para ciertos asuntos”, explica Ruiz Ayala.

 

garcia-padilla-onuEL COMITÉ DE DESCOLONIZACIÓN DE LA ONU

Once días después de esta decisión, que fue controversial en Puerto Rico, se llevó a cabo la reunión anual del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas para discutir el caso colonial de Puerto Rico. El caso de Puerto Rico se atiende en este Comité durante un día entero, una vez al año, desde el año 1960.

Esta última reunión, que tuvo lugar el pasado 20 de junio, tuvo una característica particular y es que asistieron representantes de todas las preferencias de estatus político, quienes fueron a denunciar el carácter colonial del ELA, incluyendo a quienes defendían, antes de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos se expresara en esta última decisión, la alegada soberanía del ELA. Entre los participantes estaban el gobernador de Puerto Rico, la alcaldesa de San Juan, el secretario de Justicia o el presidente del Colegio de Abogados, entre otros.

“El ánimo, la asistencia, la rabia expresada y el enfoque fueron diferentes este año, por lo que está pasando en Estados Unidos en cuanto a Puerto Rico”, describe la abogada Jan Susler, una de las deponentes en el Comité de Descolonización y abogada del prisionero político Óscar López Rivera.

Para Susler, las dos decisiones recientes de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre Puerto Rico movilizaron a más deponentes a denunciar el carácter colonial del ELA. Una, la decisión del caso de Sánchez Valle, y dos, la imposición de una Junta de Control Fiscal por el Gobierno de Estados Unidos con el fin de pagar una deuda pública acumulada de $72,000 millones. Dicha Junta tendría más poderes que el gobierno electo de Puerto Rico. “Esa combinación causó, después de muchos años de efervescencia, el colmo para que la gente reaccionara así tan fuerte en sus ponencias”, explica la abogada.

Para Susler es “importantísimo mantener la lucha anti-colonial en ese foro global. Aún en derecho internacional, algo vale lo que los países participantes dicen que vale. Si quieren cumplir, cumplen. Si no quieren cumplir, no cumplen. Estados Unidos tiene una larga historia de no cumplir, pero es importante exponer el no cumplimiento. Además, mantener vigente ante el mundo que hay una lucha por la autodeterminación e independencia de Puerto Rico”.

La dominación colonial de Estados Unidos sobre Puerto Rico se inició en el 1898, tras la victoria de Estados Unidos en la guerra contra España. Puerto Rico, colonia de España desde 1493, fue cedido al nuevo poder colonizador como parte del Tratado de París que selló la paz entre ambos países.

Martín Murillo, uno de los herederos de la biblioteca personal del Gabo

12646611_10208440676204974_4201152238137032691_oPor: Vanesa Baerga

*Artículo previamente publicado en El Nuevo Día.

“¿Quién con quinto de primaria y vendedor de agua iba a tener las relaciones que yo he tenido?”

Cuando Gabriel García Márquez vio a Martín con su carreta de libros se le acercó y le dijo “pero qué cosa macondiana esa”. Martín recorre toda Colombia con su carreta de libros que monta y desmonta en cada viaje que da. De ser vendedor ambulante de refrescos y agua en las plazas del Centro Histórico de Cartagena de Indias en el Caribe colombiano, donde hay una costumbre de carretas que venden de todo; ensaladas de frutas tropicales frescas, batidas, jugos naturales y demás artículos, ahora Martín es un agente cultural reconocido en el área y el heredero de alrededor de 300 libros que le pertenecían a la biblioteca personal del fenecido Nobel de Literatura colombiano.

Me encontré a Martín Murillo Gómez, de 47 años – me pide que añada el segundo apellido porque tiene madre, aclara – en Mompox, pueblo ubicado en la ribera del Río Magdalena a donde llegó a trabajar con su carreta de libros luego de un recorrido de seis días, desde un martes a un lunes de noviembre, por varios pueblos del área. El calor en la depresión momposina es sofocante así que esperó a que atardeciera y refrescara el día para montar su carreta en la Plaza de la Albarrada. Mompox era su última parada. Esa semana el recorrido incluyó San Juan de Nepomuceno, Santa Rosa del Sur, el Peñón, hasta llegar a Santa Cruz de Mompox, pueblo colonial declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

A Martín siempre le apasionó la lectura a pesar de haber estudiado sólo hasta quinto grado. Leía todo lo que encontraba, principalmente periódicos y revistas, las que les pedía a sus amigos que le enviaran de otras ciudades para él enterarse lo que pasaba más allá de su entorno. Pero fue al culminar el 4to. Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) celebrado en la ciudad de Cartagena en marzo de 2007, y dedicado a García Márquez, que su vida cambió radicalmente. Fue en ese Congreso qué él vio desfilar por el centro histórico de la ciudad a personalidades de la cultura, escritores y académicos nacionales e internacionales, y eso fue un momento decisivo para emprender un proyecto cultural y pedagógico innovador.

1798851_10205942328747849_6200209446724063409_n (1)La carreta de Cartagena

La carreta de Cartagena, su proyecto cultural, tiene como propósito promocionar la lectura en niños de 1 a 99 años, dice. “Leerles a los niños es como enseñarles televisión en tiempo real”, dice Martín, quien percibe el interés de los más pequeños en su proyecto y en la lectura. “Los niños no están acostumbrados a que alguien les lea, así que trato de mantenerlos interesados cuando les leo.” Su trabajo consiste en recorrer pueblos, escuelas, organizaciones y festivales con su carreta llena de libros para promover la lectura, leyéndole al público en voz alta o simplemente prestando libros para que las personas se sienten a leerlos, y además generar interés sobre diferentes temas.

Martín carga en su carreta unos 200 libros que él escoge minuciosamente de la biblioteca que tiene en su casa, la cual incluye alrededor de 10,000 libros, dependiendo de la actividad a la que va, e intenta siempre tener disponible algo de poesía, cuentos y novelas, especialmente para el público infantil y juvenil. Son varias las organizaciones que auspician su proyecto cultural, entre ellas la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

La carreta cambió su vida

“La carreta cambió mi vida totalmente. ¿Quién con quinto de primaria y vendedor de agua iba a tener las relaciones que yo he tenido?,” se pregunta Martín, quien a través de La Carreta de Cartagena ha conocido a Gabriel García Márquez, José Saramago, Mario Vargas Llosa y Bill Clinton en Cartagena. Recuerda que García Márquez, Saramago y Vargas Llosa eran muy curiosos y siempre le preguntaban de todo. Una de las preguntas que le hizo el Nobel de Literatura colombiano fue si era feliz y eso caló hondo. Durante unos veinte años fue vendedor ambulante y la idea de dedicarse a algo que lo hiciera feliz cada vez latía más fuerte en él.

“Sentía que no era un hombre útil a la sociedad, pero ya no, ahora me puedo morir tranquilo,” asegura Martín, para quien sus libros favoritos son  El hombre duplicado de José Saramago y El viejo y el mar de Ernest Hemingway, éste último porque “es un viejo que es pobre pero que no transa su honestidad con nada, que tiene un objetivo y que va a cumplir ese objetivo con la adversidad, no contra la adversidad.”

Este promotor cultural es natural del pueblo de Quibdó en el departamento de Chocó, departamento que queda en la frontera con Panamá y uno de los más pobres del país y con niveles de analfabetismo más alto del país sudamericano. Martín ha viajado por toda Colombia junto a su carreta pero durante 15 años no visitó su pueblo natal. No fue sino hasta este pasado diciembre de 2015 que, con su carreta, finalmente regresó a su Quibdó natal.

“¿Por qué esperaste tanto para regresar a tu pueblo natal?”, le pregunto. “Es que es un pueblo políticamente destrozado. Sus dirigentes son muy corruptos y eso hace que me desmotive.”

Sus antiguos colegas, vendedores ambulantes en el centro histórico de Cartagena, han visto la evolución de Martín, quien se ha convertido en su ejemplo. Además, su proyecto de la carreta ha ganado adeptos en el mundo literario como los escritores Salman Rushdie, Jon Lee Anderson, Miguel Ángel Basternier, Alberto Salcedo Ramos, Laura Restrepo y la puertorriqueña Mayra Santos Febres.

12309537_10208048214273671_5597736599760992726_oUna de las cosas que más le gusta de su trabajo es que tiene movilidad. Martín y yo tomamos el mismo autobús de Mompox a Cartagena y ya al otro día en la noche se iba con su carreta a promover la lectura en La Alta Guajira, el departamento más pobre de Colombia con una tasa de 36.5 por ciento de analfabetismo, según el Ministerio de Educación colombiano.

Martín ha visitado con su carreta de libros México, Argentina, Venezuela, España y Panamá. Estos viajes le han dado más visibilidad a su proyecto, explica este chocoano autodidacta que aspira a que La carreta sea un proyecto mundial y que surjan más carretas literarias en todos los rincones, además que motive a más jóvenes a leer.

Para conocer más acerca del proyecto de Martín o contactarlo pueden seguir en las redes sociales a “La carreta literaria leamos” donde procura mantenerse activo pues considera que las nuevas tecnologías le han ayudado para dar a conocer su proyecto a un público amplio.

*Vanesa Baerga fue una de las Becarias de la Beca de Periodismo Cultural Gabriel García Márquez 2015 de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).